Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

480 olga poblete caron duramente en el Círculo de Señoras, invitada a leer su artículo «Desarme universal». Una frase de Delie levantó la polvareda: «Las condecoraciones militares me hacen el efecto de los engañitos que dan los grandes a los chicos». El pacifismo de Delie hizo escuela en el memch, donde fue un tiempo secretaria de prensa. Tachada de «librepensadora sin feminei- dad, dulzura, candor ni virtud», fue sin embargo conocida y elogiada por las pacifistas norteamericanas, quienes en 1937 le otorgaron el título de Benemérita de la Paz. En el Primer Congreso Nacional del memch en 1937, el tema número V de la agenda fue la defensa del régimen democrático y la paz. Angelina Matte Hurtado participó en esa comisión y dio la cuenta final. Una resolución estaba dirigida a la Sociedad de las Na- ciones y exigía más decisión en defensa de la paz mundial y la seguri- dad colectiva. Otro documento llamaba a luchar contra el fascismo, especialmente en la educación y pedía desarrollar acciones urgentes en favor de los pueblos español y chino, que libraban una lucha sin tregua contra la intervención extranjera. Delegadas memchistas asistieron a varios congresos en los que el problema de la paz estaba en tabla: Primera Conferencia del Tra- bajo de los Estados de América, Santiago; Conferencia Popular por la Paz de América, Buenos Aires; VIII Conferencia Panamericana, Lima; Primer Congreso Interamericano de Mujeres, Guatemala. A esta última, en 1947, el memch envió una documentada ponen- cia. Se instaba a condenar y rechazar los «intentos de colaboración armamentista entre los países de América, contrarios a la paz y la soberanía de los pueblos latinoamericanos y totalmente fuera de la angustiosa realidad económica, social y cultural de estos países. Re- clamaba «emprender un decidido esfuerzo continental para que la comunidad de naciones de este hemisferio apoye en justicia a los países auténticamente democráticos y nieguen toda colaboración a los que signifiquen un peligro para la paz del continente». Finalmen- te, declaraba que «el fundamento más sólido de la paz es la solución racional de las necesidades que afectan a las grandes masas y no la represión ejercida para impedirles exponer sus problemas y reclamar condiciones más humanas de existencia».

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