Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

454 olga poblete sus niños vayan a la escuela y que cada hogar esté seguro de vivir un nuevo amanecer. En la expresión de este anhelo comulgan todas las lenguas, todas las religiones, todos los sistemas. Es urgente que encontremos la ma- nera de materializarlo en una política internacional que respete este impulso natural de conservación y busque en la negociación y el en- tendimiento, la solución de las tensiones y conflictos. Mientras permanecimos enChina, una expresión resonó constan- temente a nuestro alrededor: «Ho Ping Wang Sui», viva la paz. Pero también vivimos rodeados del clima de una construcción pacífica, de inmensos trabajos emprendidos porque se mira hacia el porvenir, hacia la permanencia. Su juventud se prepara para ese futuro, para perdurar y asegurar esa misma existencia estable a las generaciones que le sigan. En el clima sano de Nueva China, no puede prosperar la histeria de guerra. No hay ningún significado oculto tras sus pala- bras, «queremos la paz y la estamos construyendo en nuestro país». Mme. Soong Ching Ling escribía en junio de 1950: «Más que aguardar la paz, la exigimos. El pueblo chino quiere tener para sí mismo una taza más grande de arroz y quiere contribuir al bienestar del mundo al mismo tiempo». Y el generoso tazón de arroz crecerá de día en día, como la desbordante actitud fraternal de este gran pue- blo hacia donde deberían dirigirse hoy todas las miradas de la tierra. * Mientras termino estas líneas, va y viene la gente por la Avenida del Este. Apretados grupos de ciclistas, lujosos automóviles y hombres curvados que arrastran pesadamente enormes cargas en sus carros primitivos. La gente circula en las aceras, gozando de la brillante aunque fría mañana de domingo. Ya es la hora en que comienzan a llenarse los parques públicos, los Museos del Palacio Imperial, las exposiciones en el Palacio de la Cultura de los Obreros, las salas del Club Juvenil, las librerías. Todo esto es tan representativo de la vida nueva de China. Una actividad incesante que solamente alterna de uno a otro interés, pero sin perder su ritmo intenso y animado. «Pronto descartaremos los viejos carros de tracción animal y huma- na», nos dicen. Y nosotros no abrigamos duda alguna al respecto.

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