Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
451 IV. Internacionalista y militante de la paz de todo este minucioso balance, a diseñar los planes sobre los cuales florece la nueva vida de estos variados grupos raciales. El más profundo respeto por su contenido cultural e histórico preside la política de la República Popular hacia las minorías na- cionales. Las minorías musulmanas, como las de otras confesiones religiosas, gozan de la más completa libertad para el ejercicio de sus creencias. En el Instituto de las Minorías Nacionales hay sólo un momento en la vida diaria, en que los estudiantes son segregados y es el momento de las comidas, ya que se respetan las prohibiciones que observan los musulmanes respecto a ciertos alimentos. Por ello tiene el Instituto comedores separados. Aparte de Mongolia Interior, ya se han organizado 30 gobier- nos nacionales autónomos y 51 gobiernos nacionales democráticos de coalición, desde grandes regiones a pequeños distritos. Estacio- nes experimentales ganaderas instaladas en el corazón de Mongolia, ayudan al pueblo mongol a perfeccionar científicamente la cría del ganado, que ha sido la base de su economía desde miles de años. Pastores y campesinos mongoles llenan las nuevas escuelas tanto de cultura general, como de especialización técnica. Los equipos de salubridad despachados por el Ministerio respectivo del Gobierno Central, conducen campañas de higiene y salud pública entre todos estos grupos nacionales. El Dalai Lama de Tibet expresó en su saludo de Año Nuevo al Presidente Mao, los resultados de esta asistencia y cooperación pa- cíficas entre la República Popular China y el pueblo tibetano. Decía su mensaje entre otras cosas: «El Ejército de Liberación que vino a Tibet para fortalecer la defensa de nuestra patria, y ayudar a la cons- trucción de un nuevo Tibet, durante el año pasado ha levantado hospitales en Lhasa y otros lugares, y ha aliviado a innumerables ti- betanos del dolor y la enfermedad. Ha recuperado vastas extensiones de tierras para la agricultura, ha emprendido la construcción de la carretera de Taichao a Lhasa, ha instalado en Lhasa la escuela prima- ria y emprende en la ciudad la construcción de un distrito de habi- taciones. Tenemos confianza en que nuestra religión y todo el país prosperarán; tanto el clero como la población laica vivirán una vida feliz y nacerá un nuevo Tibet».
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