Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
447 IV. Internacionalista y militante de la paz La Federación Democrática de Mujeres de China, es una institu- ción con más de 76.000.000 de mujeres asociadas y más de 40.000 mujeres preparadas como líderes de organización. Ella tiene en estos momentos una responsabilidad máxima en Nueva China: contribuir a la eliminación de toda herencia negativa del pasado y a la vez im- pulsar la formación de una nueva conciencia para el uso y goce de la libertad y la igualdad. La política de la Federación es esencialmente realista y unitaria. El espíritu de organización solamente puede na- cer alrededor de los problemas que constituyen necesidades vitales para las mujeres. Ellas no pueden concebir los círculos de señoras, conglomerados alrededor de unos estatutos y un timbre. Tampoco pueden imaginar una organización femenina que pretende aislar los problemas de las mujeres de los que son los problemas esenciales de la patria, tanto en la política interna como en la internacional. Por eso la Federación de Mujeres de China es sustancialmente un fren- te de lucha por la democracia, por la libertad y por la paz. Y a estas grandes causas de la humanidad ellas han dado una contribución que puede medirse en sangre derramada, en vidas sacrificadas, en una cuota indecible de sufrimiento, todo ello entregado con el más absoluto desinterés y la convicción más fervorosa. Ya dijimos en otro capítulo cómo el Programa Común asegura los derechos de las madres y de la infancia. Los niños están también es- pecialmente protegidos en la Ley de Matrimonio. Desde luego toda diferencia está suprimida entre hijos legítimos e ilegítimos. El artículo 15 lo establece claramente. De la misma manera se legisla allí en cuan- to a la situación de los hijos en los casos de divorcio, hecho que se ha multiplicado enormemente en China desde el momento que la mujer pudo apelar a disolver su matrimonio contraído fuera de su voluntad. Aún cuando el divorcio es un derecho al cual se recurre hoy li- bremente en China, no por ello los casos de divorcio dejan de ser atentamente estudiados, apelando a todos los medios para resolver las dificultades, sin tener que recurrir a la separación misma, que en algunos casos puede carecer de razones fundadas. El método del análisis y la persuasión entra entonces en juego, y las múltiples fuer- zas de la comunidad actúan sobre los cónyuges o sus parientes cer- canos, si éstos están implicados en las diferencias matrimoniales que
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