Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

446 olga poblete tificial, la gran mayoría de las mujeres intelectuales tomaron su pues- to en la avanzada del movimiento femenino. Por cierto que en gran parte, esta actitud la determinaron los hechos mismos que las lleva- ron a comprender la esterilidad de toda acción que se divorcia de las fuentes vivas de energía que residen en el pueblo. «La experiencia ha demostrado, decía Mme. Sun Yat Sen, que la efectividad de las inte- lectuales está en relación directa de su contacto con las masas. Es para este inmenso grupo que puede producir el trabajo creador y cultural, ya que son solamente las fuerzas del pueblo, las que liberarán el Asia» (Discurso en la Conferencia de Mujeres de Asia, diciembre 1949). En la primavera de 1953 comenzaba en China una nueva cam- paña alrededor de la Ley de Matrimonio. «Necesitamos que todas las familias se constituyan en un ambiente de igualdad, amor recíproco y alegre convivencia», nos decía respecto a esta campaña, una Diri- gente de la Federación Democrática de Mujeres Chinas. Eliminar to- das las tensiones que puedan existir en la vida familiar, es condición esencial para lograr una vida colectiva equilibrada y en desarrollo as- cendente. Es indudable que el viejo sistema de matrimonio, que en- tregaba la mujer a la tutela de un cónyuge que ella no había elegido, y a quien la mayor parte de las veces ni siquiera conocía, constituyó un foco de perturbación psicológica y social. Muchos matrimonios eran concertados sobre la necesidad que tenía una vieja dueña de casa, de disponer de una mujer joven que hiciera todos los trabajos pesados; la solución era la esposa para el hijo. Consideraciones res- pecto a la edad, las inclinaciones, los sentimientos, no entraban para nada cuando se trataba de casar a la muchacha china. Todo esto echó raíces profundas en la institución familiar, que hoy es preciso deste- rrar a través de un paciente trabajo de discusión, de convencimiento y de estimación de los resultados concretos que ha traído el ejercicio del rol libre e igualitario de la mujer en la sociedad. Por eso la Ley de Matrimonio tiene un alcance revolucionario tan trascendental, solamente comparable con la ley de la reforma agraria. Ambas echan abajo un sistema tradicional e inician el camino hacia una nueva vida para millones de seres humanos. Pero esta nueva vida significa nue- vas concepciones, nuevas actitudes, nuevas fuerzas puestas en liber- tad, que a su vez deben ser atendidas en todas sus manifestaciones.

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