Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

440 olga poblete deras, flores, carteles, retratos y en medio del canto y la música que subrayaban el tono brillante de la fiesta nacional. Los muros rojos de T’ien An Men, los mismos que presenciaran en el pasado tanto vejamen inferido al pueblo, fueron el magnífico telón de fondo de aquel inolvidable espectáculo. Desde la tribuna, el Presidente Mao saludaba al pueblo. Los niños subieron a entregarle con sus flores y abrazos, la fe y el amor de las nuevas generaciones, para quienes el líder ha conquistado un brillante futuro. En las tribunas nos mezcla- mos los pueblos de todas partes de la tierra: misiones diplomáticas extranjeras, delegados a la Conferencia de Paz, invitados especiales y pueblo chino representado en sus trabajadores modelo, los héroes del trabajo en el campo, las fábricas, la construcciones de la Nueva República, la investigación científica, el arte. «Todos los Pueblos del Mundo, un solo Corazón», tocaba la mú- sica y cantaba la gente. Y aquello, más que un canto era como una fervorosa comunión de nuestros anhelos. Allí empezamos a sentirnos unidos, asiáticos y americanos, hecho que constituiría, enseguida, el suceso más significativo de la Conferencia de los Pueblos del Asia y Regiones del Pacífico por la Paz. Muchas veces en la historia del pa- sado, llegaron los extranjeros hasta las puertas de China y entraron en relación con el pueblo. Muy diferentes resultados derivaron de dicho contacto. El más ingrato de ellos fue, sin duda, la interferencia del colonialismo de occidente con la vida propia de China. Ese 1° de Octubre de 1952, en cambio, sentimos que el nuevo descubrimien- to que entonces se operaba a nuestra vista y del cual éramos actores, estaba lleno de promesas para la humanidad. Él representaba el paso inicial en una nueva historia, la de la conquista de una convivencia pacífica. Y en esta nueva «Gran Marcha de Diez Mil Li», todos los pueblos de la tierra se dan la mano para enfrentar las dificultades y caminar hacia un luminoso porvenir. […] VII. La emancipación de la mujer El nacimiento de Nueva China es inseparable de la emancipación de la mujer. Y por cierto que su actual condición es algo más que

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