Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

435 IV. Internacionalista y militante de la paz Ellos penetraron a las chozas, se ganaron la confianza de los pobla- dores, los reunieron en las plazas de las aldeas, discutieron con cada uno de los asistentes y los convencieron de que serían los propios ejecutores de un plan de conveniencia nacional. Y no fue la reforma agraria la única que se llevó a efecto por este novísimo sistema de solicitar el apoyo popular. La alfabetización de las masas, la reforma educacional, la construcción de grandes obras públicas para impedir las inundaciones, la campaña contra la sucie- dad, las ratas, moscas y mosquitos, la reconstrucción de las fábri- cas y minas destruidas por las guerras, la participación en grandes movimientos en favor de la paz... se llevó a la práctica mediante la consulta y el apoyo de las grandes masas ciudadanas. El Gobierno elabora los planes en las oficinas públicas con la ayuda de técnicos y especialistas; enseguida los somete a la consideración del pueblo. De este modo la nación entera se pone en marcha con el entusiasmo que solamente puede proporcionar el convencimiento profundo de que está construyendo su porvenir con el propio esfuerzo. Esta compe- netración de gobernantes y gobernados, esta confianza mutua y esta comunidad de propósitos de toda la nación, es la clave de las por- tentosas construcciones que se están realizando en la Nueva China. El tacto de los gobernantes para encarar el problema religioso y el de las minorías nacionales no ha sido menor que el empleado en la solución de la cuestión agraria. En China existe libertad de cultos. Conviven pacíficamente budistas, católicos, protestantes y todas las religiones y sectas del inmenso territorio nacional. En China hay 3 millones de católicos: todas sus iglesias se mantienen abiertas y sus sacerdotes gozan de todas las franquicias ciudadanas, respetados, sal- vo el caso en que pretendan ejercer prédicas contrarias a las institu- ciones nacionales. Todos conocemos el peligro que constituyen las minorías en al- gunos pueblos, causa neurálgica de éxodos en masa o de guerras universales. En China no sólo se respeta a las minorías, sino que se vela por la conservación de sus costumbres, creencias religiosas, de- sarrollo artístico, folklórico, cultural. Consecuencia de esta política es que las minorías se consideren hermanas del pueblo chino y que compartan con él sus penas, alegrías y esperanzas.

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