Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
434 olga poblete ba cultura, de un castigo para los terratenientes criminales y para los burócratas corrompidos y explotadores. El pueblo chino siguió a Mao Tse Tung y a sus huestes triunfadoras, como al Mesías larga- mente esperado y le prestó su apoyo incondicional, casi fanático. La consolidación del régimen instaurado por Mao Tse Tung hace tres años está claramente explicado por la señora Poblete. A la ofen- siva armada, ha seguido una ofensiva pacífica. Se trataba de poner en marcha un pueblo olvidado por los regímenes anteriores, caótico, empobrecido, con una inflación monetaria llevada a su límite, azota- do por perennes cataclismos de inundaciones, herido por pestes y ca- lamidades periódicas, explotado por la especulación, deprimido por la ignorancia y por la falta de higiene, políticamente destrozado... Una de las primeras medidas tomadas por el Nuevo Gobierno, fue la de dar alimento y abrigo al pueblo. La piedra angular de estos propósitos fue la reforma agraria, efectuada con espíritu de justicia y delicada cautela. China es un país agrícola. No menos del 80 por ciento de sus pobladores están dedicados al cultivo de la tierra. Des- graciadamente, los que la cultivaban no eran los propietarios y de- bían pagar al terrateniente un canon de arrendamiento que, junto a otras gabelas, dejaban al arrendatario en posesión de un 20 por cien- to, apenas, del valor de sus cosechas. La reforma agraria excluyó al te- rrateniente explotador e inconsiderado, y distribuyó la tierra entre los trabajadores agrícolas, sin excluir a los propietarios de mayor cuan- tía que se dedicaban al cultivo de materias primas para la industria. Con la reforma agraria se ha conseguido eliminar la miseria en los campos, aumentar la producción hasta el punto de conseguir sal- dos de exportación, y dar mayor capacidad de compra al campesino, lo que viene a redundar en provecho de la industria. Pero si los resultados materiales han sido evidentes, son aún ma- yores los resultados morales. Por primera vez el pueblo se ha sentido dueño de su patria. Esta es una verdad que el nuevo Gobierno chino se ha encargado de hacer llegar a la conciencia ciudadana por todos los medios a su alcance: el periódico, la radio, la escuela, la propa- ganda personal en grande escala. 300.000 propagandistas especia- lizados se distribuyeron por los campos para instruir al campesino sobre el alcance de la reforma y la manera de llevarla a la práctica.
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