Palabras para la memoria. Recinto poético para el nunca +
41 Camilo Catrillanca Los canelos y su piel verde fueron deshojados Pero nadie advirtió la señal a pesar de que la machi dijo que ese día había que cuidarse, que el cuerpo era un hilo delgado, sostenido por un poco de noche. Un sonido surge de las ramas misioneras del ayer que se desplaza en el tiempo veloz y subterráneo de la madera Es un sonido aciago que hace caer el tiempo de las hojas y volar como el polvo por la tierra, desnudo Un sonido que lastima el tiempo y sus reveces en la tarde oscura de Temucuicui se vuelca hacia la nada traicionera Qué frontera se abre en el curso pensante de su tiempo y una historia más justa y verdadera se vuelve letra yerta, paralizada letra.
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