Palabras para la memoria. Recinto poético para el nunca +
147 Informe del discurso pronunciado en la cena del jueves Se puso de pie y dijo que, aunque les pidieran perdon, aunque honestamente les pidieran perdon, no les devolverian la sangre que perdieron. Que los hijos, las imagenes, los libros incinerados, los amores perdidos, los sentimientos de apego a la tierra, la ebriedad del aire y las nubes provocadoras, que la vocacion del cielo no les devolverian. Dijo que los supuestos salvadores debieron pensarlo antes: «Se comportaron como bestias». Insistio en que no les devolveran la sangre derramada, que se ha ido —dijo— hasta el centro de la tierra y que acaso ahora era flor, fruto, uva rosada o negra. Que a lo mejor era el vino que iluminaba la mesa o acaso el trigo que dormitaba en la panera. «Era nuestra sangre y nos la quitaron a la fuerza». Se aventuro en afirmar que quizas el mundo no podia prescindir de las mentes siniestras, pero que atajarlas a tiempo podria ser causa benefica. Por último, dijo: «Ahora repartamos de nuevo el pan y brindemos por la vida que nos queda».
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