Palabras para la memoria. Recinto poético para el nunca +

145 El Hombre Araña y Superman Mientras torturan a su padre en medio de una cancha de basquetbol, el joven —maniatado y boca abajo en un extremo del gimnasio— piensa que toda su educacion no ha servido para nada. Y mientras escucha a su padre gemir de dolor, imagina que el no puede creer lo que le estan haciendo. Siente deseos de ser el Hombre Arana, desatarse e ir rectamente a patear las bolas de los torturadores: «¡Dejen a mi padre tranquilo!» . Piensa en sus clases de filosofia y piensa en sus clases de religion. Y en las ecuaciones de segundo grado y en la tabla periodica de los elementos. ¡Todo ha sido pura mierda! —piensa. No me dijeron ni una palabra de esto . Y, concentrado en esos pensamientos para no escuchar los aullidos de su padre, casi ni se percata que ahora vienen por el y comienzan a golpearle y le llevan al centro del recinto. Ahora me toca jugar a mí , piensa, mientras le ponen bajo los reflectores y siente el vértigo de la primera descarga eléctrica. Y piensa en la historia de Egipto, en la historia de Grecia y de Roma, los mil anos de la Edad Media pasan volando por su cabeza, ve a Gutenberg inventando la imprenta, a Colon con una rodilla en la playa, a Lutero claveteando sus tesis en el portico de un templo. ¡Pura mierda! —piensa.

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