Aguas abajo

31 vida y evaluar su futuro inmediato. Sin embargo, a di- ferencia del personaje de «Aguas abajo», su cavilación tendrá alcances más amplios: la llevará a comprender no solo las formas de sujeción de las que ha sido víctima sino también que es ella, y no el fonógrafo, la única de- positaria de sus recuerdos, que solo ella es quien puede construir y resguardar su memoria. En este libro Marta Brunet nos ofrece distintas ex- periencias constitutivas de una conciencia autónoma en las mujeres: experiencias determinadas por las con- diciones sociales y materiales en las que cada una está inmersa. En «Piedra callada» el surgimiento de la in- dividualidad ocurre mucho antes de iniciarse el relato, cuando Eufrasia, viuda y con una hija que alimentar, ha tenido que asumir la función principal de proveedora de su hogar. A la fuerza, sin otra ayuda que sus propias capacidades de adaptación, Eufrasia va modelando una identidad indócil al mandato masculino, pero también y sobre todo estratégica en la realización de su voluntad. En «Aguas abajo», en cambio, tal conciencia de sí se presenta apenas como una pequeña luz que no alcanza a brillar suficientemente ni mantenerse. Su miedo al fu- turo, a lo que pueda encontrar más allá de los terrenos que habita, miedos alimentados por el total aislamiento en el que se encuentra, le impiden alterar el curso de su vida trazado por la autoridad del hombre. Marta Brunet cierra su libro con «Soledad de la sangre», el relato en

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