Aguas abajo

17 de adaptación y de aprendizaje. Sin embargo, esta di- versidad de personajes y de historias no se traducen en una total dispersión de significados. Como señala Ángel Rama, la novedad y el valor de la obra literaria de Mar- ta Brunet radica en que nos ofrece una «cosmovisión ordenadora» donde cada elemento se integra en un di- seño compositivo que es expresión de una conciencia de «mujer nueva». En efecto, no importando en donde estén situados sus personajes, si sobreviviendo más allá de los mapas conocidos («Aguas abajo»), en peque- ños poblados en vías de crecimiento ( María Nadie ) o en medio del trabajo deshumanizador de la hacienda ( Montaña adentro) , Brunet siempre los modela en un escenario que enfrenta sus anhelos de autodetermina- ción con la férrea disposición de un mundo que fija y rige sus destinos, negándoles así toda capacidad de con- ducir libremente sus vidas. Marta Brunet pone en el centro de sus diversos rela- tos protagonistas poseídas por un ansia de decidir sobre sí mismas; ansia a veces revelada como un deseo sexual que las lleva a violar los votos matrimoniales y las con- venciones familiares ( María Rosa flor del Quillen ), como un hartazgo de seguir acatando las decisiones de otras/ otros en el seno familiar («La casa iluminada», «Aguas abajo», Bestia dañina ) o un celo desesperado por prote- ger lo único que creen que les pertenece («Soledad de la sangre», «Piedra callada»). Pero tras esta ansia no está

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