Sistematización de la experiencia "El Rincón de la Mujer Mapuche"

99 objetivos hasta las estrategias para abordarlos se fueron construyendo con todas las participantes, sesión a sesión. Para plantearnos los objetivos, tuvimos que buscar en nuestras propias biografías y ver qué cosas teníamos en común; dónde vivimos, cómo vivimos y cuáles son los problemas que nos aquejan y que nos gustaría solucionar. Una vez identificados los problemas, debíamos llevarlos a metas realistas, que pudiéramos abordar y, eventualmente, mejorar nuestra calidad de vida. Para llevar a cabo la planificación de las sesiones se conversaba y tomaba acuerdo, según la disponibilidad de tiempos, horarios y movilidad de todas las participantes. Si bien este proceso puede aparentar ser un poco conflictivo y largo, si se logra llegar a consensos generales, es más probable que se comprometan la mayor parte de las personas, asistan y se pueda prolongar en el tiempo la planificación. Igualmente, se decidieron en conjunto las temáticas de las sesiones y el orden, siempre apuntando hacia los objetivos planteados. Las soluciones que fuimos proponiendo tenían que partir de dos premisas. La primera es que debían ser prácticas y reales, acorde a nuestras realidades, capacidades y recursos. Y la segunda es que debían concordar con los objetivos que nos planteamos, nunca perdiéndolos de vista, y revisándolos cada vez que fuese necesario. Por último, las estrategias que implementamos fueron varias: la investigación autónoma, aprender mediante la práctica (cocina, por ejemplo), la educación entre pares, por nombrar algunas. Pero lo más importante y significativo fue poner en valor nuestros propios conocimientos, ya sean aprendidos por herencia y/o por experiencia.

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