Escultura y contingencia 1959-1973

68 ni un fundamento unívoco que otorgue uniformidad a sus contenidos. Así, mientras la evolución del campo artístico chileno suele comprenderse a través de los “desplazamientos” de la pintura, la escultura de los 1960 en su diversidad y su multiplicidad plantea el desafío de integrar a su interpretación el propio carácter desplazado de la práctica escultórica respecto del paradigma representativo. ¿Cuáles son las líneas de fuerza que puede arrojar una lectura de este tipo sobre la escultura chilena de ese período? Materialismo en la escultura americana El significante escultórico, como cualquier otro, participa e integra principios, procesos y funciones que están estrechamente enlazados, tejidos e hilvanados con las dimensiones antropológicas, políticas y culturales que han marcado y marcan nuestra historia y evolución social 1 . Al tratarse de una generación regida por un paradigma vanguardista, las y los escultores chilenos que comienzan a producir obra en los 1960 buscan producir una singularidad artística. Sin embargo, se observa en sus producciones la manifestación de un pluralismo genético y ontológico que conlleva un juego de idas y vueltas espacio-temporal entre las distintas dimensiones desde y a través de las cuales la escultura puede 1 Aunque no es el lugar para desarrollarlo, cabría destacar que estos cruces y derivaciones operativas o funciones político-culturales no desaparecen en la actualidad, sino que retornan e insisten en volver a interpelar nuestro presente. Prueba de ello es lo ocurrido en Chile con la revuelta iniciada el 18 de octubre de 2019, al atreverse la ciudadanía a tocar la historia nacional mancillando o derribando monumentos de personajes ligados a la conquista, la colonización o la pacificación, poniendo así en cuestión las relaciones que se entablan entre los cuerpos escultóricos y las relaciones de poder que buscan definir nuestras identidades y pertenencias territoriales. Algo similar ocurrió a nivel internacional con las protestas del movimiento Black Lives Matter por la muerte de George Floyd en los Estados Unidos, al rebelarse los manifestantes contra las estatuas de personajes exponentes del colonialismo, el esclavismo y el racismo. Sin embargo, el provocativo reemplazo de la estatua del esclavista Edward Colston en Bristol por la representación realizada por Mark Quinn de la activista Jen Reid, a pesar de durar 24 horas, nos hace ver que los valores eternos y permanentes asignados al monumento, tan cuestionados por los planteamientos de los escultores modernos y contemporáneos, pueden ser plenamente reactivados en función de las transformaciones éticas y políticas experimentadas por las subjetividades emergentes en la ciudadanía contemporánea. Escultura chilena de los 1960

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