Policy Brief : Propuestas para repensar las viviendas y el habitar Chile

en las comunas socio económicamente más favorecidas de nuestras segregadas ciudades 1 . Los efectos que la pandemia ha producido en los modos de habitar en Chile evidencian que la vivienda, en general, no ha sido capaz de responder adecuadamente a las actividades demandadas derivadas del confinamiento como la educación a distancia y el trabajo remoto. Paralelamente, la pandemia ha llevado a cuestionar cuáles han sido los cambios gradua- les que ha desplegado a la fecha la PNDU entendiendo que uno de sus propósitos está orientado a “Evitar el desarrollo de nuevas situaciones de segregación social y urbana” (MIN- VU, 2014, p.26), a través de programas de viviendas que sean flexibles, herramientas y subsidios que favorezcan la recupe - ración de viviendas antiguas y colectivas, así como la cons- trucción de viviendas de mayor valor en sectores con alta concentración de viviendas de interés social. Aún estamos en deuda; es necesario hacernos cargo de dicho costo recu- perando plusvalías que aseguren que parte de las iniciativas de la PNDU se materialicen con diferentes temporalidades e indistintamente de quién dirija el país. 3. ANTECEDENTES Y ANÁLISIS DE POLÍTICA PÚBLICA: Falencias en los diagnósticos basales sobre vivienda en Chile A pesar de que en el año 2009 el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) concluyó que la medición del déficit ha - bitacional solo por su cantidad y calidad era insuficiente, es - timando que había que medir el “déficit urbano habitacional en el hábitat residencial” (MINVU, 2009), apuntando a una comprensión más integral del hábitat, donde se incluyen los servicios, infraestructura, espacios públicos, áreas verdes y equipamientos complementarios como los destinados a edu- cación, salud y seguridad, actualmente aún se evidencian falencias en los diagnósticos basales sobre vivienda y su con- texto pues no han habido mediciones de déficits habitaciona - les en espacios urbanos y rurales. Una PNDU (MINVU, 2014) con objetivos encaminados a mejorar la calidad de vida en las formas de habitar que no contemple modelos comprensivos de los fenómenos a los que atenderá, parte desde una premi- sa incompleta. Sin articularse con actores claves cómo Bienes Nacionales, Ministerios de Salud, Vivienda y Transporte, entre otros, se sigue comprendiendo la vivienda cómo mercancía y cómo objeto diferenciador entre grupos sociales. Las exigencias normativas que deben cumplir las viviendas nuevas en Chile están definidas en la Ley General de Urba - nismo y Construcciones, siendo su reglamento la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC). Toda mejo - ría a las condiciones de habitabilidad de las viviendas queda plasmada en la OGUC, pues si ello no es obligación, ninguna instancia jurídica e institucional, puede exigir estándares su- periores. Los terremotos, por ejemplo, han sido un activa- dor constante de efectivo mejoramiento y elevación de exi- gencias de códigos antisísmicos que han permitido el buen resultado en estas materias (Lawner, 2011; Saez, 2011). Sin embargo, no existe obligación de adecuar las construcciones existentes a las exigencias actualizadas de la OGUC, salvo que se hagan modificaciones o adiciones significativas. Inclu - so en estos casos, si se trata de autoconstrucción o construc- ción informal, habitualmente la capacidad de fiscalización de las autoridades locales (Direcciones de Obras Municipales) no da abasto o bien, está concentrada en establecer Planes de Superación de Campamentos que redundan en los mis- mos problemas con los que se ha tratado la vivienda en los últimos 50 años: controlar socialmente dónde habitarán los grupos más vulnerables. No ha ocurrido lo mismo con las condiciones de habitabili- dad de las viviendas que con los requisitos sismorresistentes. En el año 2006, por ejemplo, se empezaron a exigir nuevos estándares para el comportamiento térmico. Sin embargo, tales estándares no contemplan los impactos del cambio cli- mático en la edificación en general (Ministerio de Vivienda y Urbanismo; Instituto de la Construcción, 2006), ni menos cuestionan cómo asegurar el confort térmico en territorios sometidos a diferentes climas y condiciones materiales, eco- nómicas y sociales. No es lo mismo construir una vivienda en un borde costero, en una zona de riesgo aluvional o en un territorio cordillerano, por ejemplo. 1. Un reciente estudio publicado en la revista The Lancet Planetary Health sitúa esta brecha en el orden de los 17.7 años para las mujeres y 8.9 años para los hombres (Bilal, Azlaraqui, Calaffa et al, 2019). 4 UNIVERSIDAD DE CHILE Vicerrectoríade Inves tigaciónyDesarrollo INVESTIGACIÓN INNOVACIÓN CREACIÓNARTÍSTICA POLICY BRIEF S e r i e D o m e s t i c a r l a C i u d a d

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