Caricaturas de ayer y hoy

2. - Los años de "Von Pilsener" "Los días viernes por la tarde · me sentaba en un piso, junto a la mampara de la ,puerta de entrada de nuestra casona de la calle Catedral. Aparentaba estudiar, pero lo que hacía en verdad era esperar el ejemplar de Zig- Zag. Cuando, ¡por fin!, la revista llegaba, lo primero qu_e buscaba yo· allí eran los monos de Moustache. El autor de mis días, al obser– var mi obsesión <!asi enfermiza por la revista, me preguntó: "¿Te gustaría visitar la imprenta en que se edita?... Soy muy amigo•de Joa– quín Díaz Garcés, su director..." "Al día siguiente, después de clases, llega– mos hasta la calle Teatinos 666. Ya en el zaguán, olfateaba el olor a ,papel y tinta china. La sala de los dibujantes era un amp1io hall presidido por la wan copia en yeso de la Venus de Milo. 'Ese de grandes bigotes y que fuma en fa boquilla larga es Moustaohe. Su verdadero nombre es Julio Bozo." Sentí que el cuero se me ponía de gallina, y cuando mi ídolo dejó 1a pluma con que estaba dibu– jando para estrechar mi sudorosa mano, estuve a punto de perder el conocimiento. Al des– pedirse me ,pidió que Je llevara un mono hecho pOr mí. "Pasamos en seguida al pupitre de Foradori, el notable ilustrador contratado en Italia. Su larga y bifurcada barba gris le daba aspecto de caipuchino. Luego nos acercamos a Zorzi, luego a León Bazin, el eximio grabador im– portado de Francia. ¡Tenía la apariencia de un león, con su hirsuta melena! Lucía una enorme corbata anudada en forma de rosa, y con sus pantalones cuadriculados parecía al– gún personaje arrancado de un cuadro de Toulouse-Lautrec. "Cuando nos retirábamos llegó un joven alto, .flaco l de ceño adusto. Era Pedro Suber– caseaux ( ustig), que traía su inolvidable 25

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