Caricaturas de ayer y hoy

"-No, padre. "-(_Qué hizo por nosotros Benjamín? "-t·ue a Estados Unidos a comprar unos buques muy caros y muy malos para librar al erario nacional del peso de sus cóndores. Des– de entonces murió ¡para Chile. "-Vicuña Mackenna, ¿en cuánt<l$ partes está? ' "-En el cielo y en todos los banquetes espontáneos que sirven fiambres y vinos cos- teados por Benjamín. · "-Si no sale electo presidente, de la ban– carrota, ¿qué hará para salvarse? "-Comprarse una soga, y ahorcarse en lo más alto del cerro Santa Lucía." • Ni siquiera respeto por las damas La gracia y picardía que emanan de los primeros caricaturistas chilenos tienen mucho que ver con la línea ideológica que ellos sus– tentan. Si son de oposición, y por lo tanto progresistas, se lucen. Su habilidad sirve para · sacar al sol los trapos de los políticos reaccio– narios de la época. Entre los pocos diarios satíricos de derecha, estaba José Peluca. Nun– ca se sabe quién es allí su dibujante. El anonimato continúa. El pueblo protesta en las páginas de "El recluta". A partir de 1899 se multiplican las expresio– ne~..de-la prensa de pasquín y se van sumando La Escoba (semanario independiente con menos, monadas, "consagrado a no hacer lla– da _~ras muchas .cosas."~ nuevamente Gr. "Linterna, luego LA Dinamita. Las caricaturas disparan contra -el interve~ionismo religioso en lo estatal. La Dinamita jevanta banderas de lucha a favor de íascfases desposeídas. El Ferrocarrilito, su contrapartida, es un diario de tendencia conservadora nacido en 1880 y que les dio duro a los enemigos extranjeros en la guerra contra Perú y Bolivia. A los generales Daza, Piérola y Prado les abultaba el vientre. Pero como era diario momio, al Presidente chileno Aníbal Pinto tampoco lo dejaba muy bien _parado, y lo pintaba con sombríos colo– res. El diario publicó 310 números, desapare– ció de circulación y en 1885 salió de nuevo a la pelea. Tuvo una larga vida El Ferrocarri– /ito. En 1891 desa,parece en cierto modo la prensa satírica. Los peñooisfas-sotctadós adictos a la causa de Balmaceda dan origen a El Recluta. Para la prensa de derecha, era éste un pasquín injurioso, y en sus páginas ni siquiera se respetaba el sagr~onor de la f~milia y de las damas. El Recluta)es partidario fervo– roso~ del ejército bahnacedista. Ataca por lo tanto a la revolución de los aristócratas. Sus caricaturas son ingeniosas, contienen una lar- 23

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