Caricaturas de ayer y hoy

1.- En aquellos días Si 1e hubieran ,pegado un IJ)Uñete en plena cara a don Pedro Montt, el caballero no se habría enfurecido tanto como después de ver– se dibujado en la primera pá~ina de .la revista La Comedia HumaM. Coma la primera dé– cada de 1900, don Pedro gobernaba Ohile y era un t~po muy criticado por la austeridad de sus costumbres, pOr su mafioseria.' Además, en esa época el vox populi decía que don Pedro era cornudo. Sara del Campo -su mu– jer, alta, imponente y activa en ,política– había conocido al más fascinante po1ítico li– beral y hombre de mundo de entonces, el :buen mozo y a 1 legre Guillermo River.\, El galán tenía una casa en Valparaíso, ador– nada ecm· ,pisos de mármol traído de una isla propia. Vestía como duque-, y tenía bonita dentadura. Don Peqro, en cambio, era tímido, huraño y gris. Con todos estos ingredientes, se estaba dando la receta ideal ,para la p1uma de un notable caricaturista y sin pelos en la ma– no, Santiago Pulgar. Dibujante de La Come– dia Humana, revista que tenía como lema "Castigat ridendo mores", Pulgar <J)Ublicó en~ tonces el siguiente mono : Primer Plano: Don Pedro tocando el 'Piano y cantando. Segundo Plano: Doña Sara y Jon Gui'llermo bailando muy entusiasmados. Primer Plano: Don Pedro cantando: "Yo.. . , · yo te pago la piezaaaa, y tú, tú la gozas. . ." ¡Demasiada fue la injuria! La cosa es que, de9pués del consabido mono, Pulgar recibió la peor pailiza de su vida de dibujante, la revista fue requisada y surgió una .polémica harto sabrosa. Una simple caricatura había dejado al desnudo 1a vida íntima de nada menos que e1 Presidente de la República. Y esto, a principios de siglo. 9

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