Palabra Pública N°37 abril - mayo 2026 - Universidad de Chile
editorial minante hoy es la de una tecnología agresiva a gran escala”, advierte la artistaHito Steyerl, a la vez que Ricardo Baeza-Ya- tes, Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas, desmonta la fantasía de unamáquina que piensa, e imagina un horizonte en que la tecnología nos libere del trabajo. Este número, a suvez, propone formas denavegar lanebulosa del presente que describe Federico Rojas al hablar del desorden geopolítico. “Siempre hay futuro”, dice Hito Steyerl, y es por eso que hay que estar atentos: en las crisis suelen abrirse po- sibilidades inesperadas. Varios textos de esta edición avanzan en esa dirección. El reportaje sobre el invierno demográfico en Chile y el mun- do muestra que el envejecimiento de la población y la baja natalidad pueden leerse, ante todo, como una oportunidad para repensar la vejez y los cuidados. Desde otro registro, la escritora Cynthia Rimsky devuelve la atención a lo común, a los vínculos humanos y a un presente compartido que el caos tecnológico todavía no consigue absorber. La arqui- tecta Isabel Serra, por su parte, recuerda que las ciudades son archivos de futuros imaginados, y que volver sobre esas huellas puede ayudarnos a abrir formas más democráticas de proyectar lo común. Así, este número propone una idea fundamental: solo es posible pensar el futuro si conservamos la capacidad hu- mana de imaginar, no para evadirse ni especular, sino para abrir horizontes de cambio. En esa tarea, las universidades públicas cumplen un papel decisivo, ya que siguen siendo uno de los pocos espacios donde aún puede articularseme- moria, pensamiento crítico e imaginación al servicio del bien común. En el editorial inaugural de 2016, el exrector Ennio Vi- valdi escribió que esta revista nacía para “invitar a una conversación” y para “reinstaurar una primacía de las pa- labras”. A diez años de su aparición, Palabra Pública vuelve sobre ese impulso, que también ha sido uno de los ejes de la rectoría de Rosa Devés, cuyo período llega ahora a su fin. Cumplir una década no es solo una ocasión para conmemo- rar, es también una oportunidad para profundizar nuestro propósito de ser uno de los espacios donde la Universidad de Chile realiza una parte esencial de su misión: abrir la reflexión y contribuir a una conversación pública, en un tiempo marcado por la simplificación del debate y la ero- sión de los consensos básicos en torno a la verdad. H ace diez años, cuando se imprimió el primer número de esta revista, era imposible anti- cipar cuánto cambiaría Chile en la siguiente década. Por delante estaban el mayo femi- nista de 2018, el estallido social de 2019, la pandemia, los procesos constitucionales y la llegada al poder de nuevas fuerzas políticas, entre otros hitos. Todos han pasado por estas páginas porque una de las misiones de Palabra Pública , desde su creación, ha sido mirar la rea- lidad de frente. El futuro, en ese sentido, siempre nos ha acompañado: ha estado en la elección de temas, en la aten- ción a las señales de época y en la aspiración de ser, para los investigadores del mañana, un testimonio escrito de las inquietudes, los deseos y las mutaciones de estos tiempos. La idea de pensar literalmente en el futuro apareció de forma espontánea cuando nos preguntamos por este aniver- sario.Noesunejerciciofácil,menoscuandolacrisisclimática, la precarización del trabajo, los cambios geopolíticos y la ace- leración tecnológica han convertido la incertidumbre en un síntoma de esta década. Preguntarse por el mundo que viene implica imaginar escenarios posibles, pero también cues- tionar las fuerzas que los hacen viables y las memorias que los sostienen. De ahí la elección como imagen de portada de la obra Rúbrica (2003), de Gonzalo Díaz: un homenaje a un artista fundamental que interrogó con lucidez el dolor y la violencia de la historia chilena reciente, y, a la vez, una forma de poner en escena el extrañamiento que acompaña todo in- tento por imaginar el mañana. Hace unos años, Díaz—fallecido en diciembre de 2025— afirmó que nuestramemoria colectiva “crecemás lento que el odio solapado”, una frase que resuena como diagnóstico histórico, pero también como advertencia sobre el porve- nir: no hay futuro sin recuerdo. Sobre ello pone atención en estas páginas el filósofo y académico Federico Galende, quien plantea que uno de los rasgos de esta época es “el ol- vido de los muertos”; mientras que la ensayista Constanza Michelson propone entender el futuro como una posición ética frente al tiempo, capaz de sostener a la vez memoria y apertura. Un asunto ineludible en este número es la inteligencia ar- tificial, esa novedad que nos apasiona y aterroriza, y que dos entrevistados invitan a mirar con ojos críticos: “No creo que la tecnología sea mala en sí misma, pero sí que la idea do- por pilar barba Vicerrectora de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile Una década de reflexión crítica
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=