Palabra Pública N°36 noviembre - diciembre 2025 - Universidad de Chile
nes están más vulnerables. Las voces de diversos grupos sociales —estu- diantes, autoridades universitarias, policías, apoderados— se alzan con- tinuamente exponiendo —cantando y bailando en este caso— diversos puntos de vista, esperando que ella logre encontrar su propia voz, su propio tono. La película de Lelio exhibe un nivel de producción cuantioso en comparación con el cine chileno en general, lo que le ha permitido, además, convocar a varias mujeres reconocidas y talentosas a participar —en el guion colaboraron Manue- la Infante, Paloma Salas y Josefina Fernández; en la música estuvieron artistas como Ana Tijoux, Camila Moreno, Javiera Parra, Dadalú y Chi- ni.png—, lo que también da cuenta del ímpetu de hacer un filme de manera colectiva y menos de “au- tor”, asunto fundamental para los modos de producción feministas. Con ello, el director logra construir una puesta en escena impecable; la coreografía, la música, las loca- ciones elegidas: todo está muy bien orquestado y presentado. Una pues- ta en escena limpia , parafraseando al título del libro de Alia Trabucco; demasiado, quizás, si estamos con- jurando al feminismo. Y es que por momentos todo pa- rece estar demasiado pensado o calculado, asunto que se vuelve de por sí muy evidente en la escena en la que se rompe con la cuarta pared: el director de la película irrumpe y las manifestantes lo cuestionan —“¿porque una película del mo- vimiento feminista está siendo dirigida por un hombre?”—. Es como si Lelio tuviera que adelantarse a las posibles críticas de X o Instagram y necesite aclarar sus buenas inten- ciones una y otra vez para blindar la película en la misma película. Pue- de que el gesto le dé alguna altura ética, pero también genera cierta ar- tificialidad. Y si a esto le sumamos el hecho de ser un musical, todo parece demasiado orquestado y panfletario. Como el grito de “¡Sororidad!” que hace una de las manifestantes en varios momentos: se agradece la in- tención, pero no conmueve. Quizás Sebastián Lelio estaba muy consciente de los riesgos mientras hacía la película. Quizás se vio aba- tido por eso que él denominó “la ola” y prefirió mantener todo bajo control, a diferencia de lo que ocurre en sus otras películas, donde todo se desarrolla con más naturalidad y de manera un poco más suelta. Qui- zás pensó en calcular el riesgo y no dejarlo correr, ni acercarlo al deseo que aviva la llama, que levanta la ola. Porque si los movimientos fe- ministas de 2018 fueron una ola, la película merecía, al menos, emba- rrarse un poco. la ola (2025) Dirección: Sebastián Lelio Guion: Josefina Fernández, Manuela Infante, Paloma Salas, Sebastián Lelio Elenco: Daniela López, Lola Bravo, Avril Aurora, Paulina Cortés Productoras: Fábula, Participant, Fremantle Fábula 59
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