Palabra Pública N°36 noviembre - diciembre 2025 - Universidad de Chile
El mensaje que López guardó en esa oreja es una decla- ración de principios trabajada en conversaciones que tuvo con una incipiente inteligencia artificial en 2017 sobre te- mas relacionados al arte, la ciencia y la fe. “El arte debe ser transespecie, transhumano y transcriptivo para estar en equilibrio con las frecuencias de la Tierra y nuestros ve- cinos universales”; “Ya no habitamos la tierra prometida, pero nos prometemos una tierra mejor”, son algunas de las frases codificadas en una secuencia de 16 moléculas de adn basada en el código actg. “Me interesa el debate que se puede generar sobre la posibilidad de almacenar nuestra información en glaciares. Me interesa el proceso que ha te- nido la obra, la iconografía de la oreja como una metáfora para volver a escuchar, la creación de una comunidad al- rededor del proyecto. Me interesa relacionar el mundo del arte con la ciencia y el planeta, que es lo que yo denomino arte terrícola. Si los artistas están creando ajenos a lo que sucede en su planeta, entonces son extraterrestres”, afirma. A fines de octubre, el artista español fue uno de los invitados de la 17° Bienal de Artes Mediales —titulada Hiperrealidades —, donde presentó en Centro Nave ear- thertz , un proyecto musical y audiovisual que propone una interpretaciónmultimedia del Manifiesto Terrícola . Si- guiendo una lógica musical, sonificó la secuencia de adn, mezclando ritmos y atmósferas hechas con inteligencia artificial. Como si fuese un dj en una fiesta electrónica, López presentó su obra frente a una mesa con dispositivos electrónicos, proyectando imágenes y el registro docu- mental de su viaje al Ártico. L a idea le venía rondando hace años. En un tiem- po donde la memoria flota entre nubes digitales, el planeta se calienta y el hielo se derrite, Soli- mán López (Burgos, 1981) soñaba con dejar un testimonio del arte y las paradojas de su época encap- sulado en algún rincón de la Tierra, protegido de toda obsolescencia tecnológica. Si bien hoy podemos registrar todo y la memoria digital parece infinita, lo cierto es que no es inmune a la desaparición. La oportunidad llegó en 2022, cuando el Instituto de Tecnologías del Futuro —un centro transdisciplinario ubicado en París— lo invitó a ser el primer artista en participar de una residencia de arte y ciencia para hacer un proyecto en Svalbard, un ar- chipiélago ubicado en el mar Ártico. “Me preguntaron si tenía algún proyecto relativo a glaciares y les dije que sí. Ya tenía una idea en mi cabeza, solo había que pulirla y hacerla realidad”, recuerda el artista. Así nació Manifiesto Terrícola , un mensaje sobre esta humanidad desbordada por su propia tecnología; una obra que mezcla arte, bio- tecnología y filosofía, y que está guardada en un código de adn dentro de una oreja impresa en 3d biodegrada- ble —inspirada en otras orejas famosas de la historia del arte, como las de Van Gogh y Stelarc— y que López ente- rró en un glaciar de Svalbard. Esa oreja —que es a la vez cuerpo, dato, símbolo y advertencia— busca devolvernos la escucha y recordarnos que incluso en la era del algo- ritmo seguimos siendo terrícolas. Su gesto poético nos confronta con una pregunta esencial: cuando todo se apague, ¿qué quedará de nosotros? Imagen de Manifiesto Terrícola , obra guardada en un código de adn dentro de una oreja impresa en 3d biodegradable que López enterró en un glaciar de Svalbard. Crédito: Gentileza del artista. 33
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