Palabra Pública N°33 dic 2024 /ene 2025 - Universidad de Chile

embargo, el aumento de la esperanza de vida ha permitido la aparición de enfermedades que a comienzos del siglo xx no eran tan comunes, como las de tipo cardiovasculares, neuro- lógicas, inflamatorias o autoinmunes, y el cáncer, donde las defensas del organismo tienen un papel crucial. Otra de las características más importantes del sistema inmune es la capacidad de generar memoria. Este concep- to, que es el principio detrás de las vacunas, consiste en que, frente a un agente patógeno, se genera una respuesta específica en su contra, dejando parte de sus componen- tes como una reserva para una posterior infección, de modo de responder en menor tiempo y con mayor fuerza. Pero no solo la respuesta de defensa tiene memoria: mu- chas veces la tolerancia hacia cosas no peligrosas (tanto propias como externas) también. Y esta memoria es, por supuesto, beneficiosa cuando la discriminación entre lo peligroso e inocuo funciona bien. El problema es que esta discriminación no es tan fácil y no siempre funciona bien. Microorganismos patógenos capaces de esconderse o de confundir al sistema inmune pueden tomar ventaja y no activar correctamente el siste- ma de defensa (casos en los que es totalmente necesaria la vacunación), lo que conlleva a una memoria inadecua- da para defenderse. Asimismo, los tumores, que muchas veces son controlados por el sistema inmune, pueden confundirlo para ser vistos como no peligrosos y generar una respuesta de tolerancia que permitirá su expansión. Por otra parte, hay cosas que sí debemos tolerar, y que sean vistas como peligrosas (tanto por causas intrínsecas como ambientales) puede provocar enfermedades autoin- munes, inflamatorias o alérgicas. En la actualidad, nos enfrentamos a múltiples desafíos que pueden atentar peligrosamente contra nuestra salud. El cambio climático, la contaminación, la pandemia de pro- blemas de salud mental, una economía mundial en crisis, entre muchos otros factores, tienen efectos en la composi- ción del mundo que nos rodea, en nuestras interacciones y, por supuesto, en nuestra salud. El gran aumento de alergias y enfermedades inflamatorias nos muestra que estos pro- blemas han afectado la capacidad del sistema inmune de discriminar, atacando lo inocuo debido a “confusiones” por la presencia de estresores externos que dificultan su labor. El gran conflicto, por tanto, es poder discriminar bien qué atacar y qué tolerar, un aspecto que hasta hoy seguimos investigando quienes cultivamos la ciencia en el área de la inmunología. Sin embargo, con algunas acciones simples podemos ayudar a nuestras defensas. La conexión estrecha y bidireccional entre cuerpo, mente y microbiota hace que sea fundamental mantenernos sanos en alimentación, te- ner actividad física, cuidar la salud mental y mantener una microbiota sana. Solo así, en definitiva, logramos aliviar las batallas que día a día libra nuestro sistema inmune. Fabián Rivas 49

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=