Palabra Pública N°33 dic 2024 /ene 2025 - Universidad de Chile
la Universidad Andrés Bello y jefe del Servicio de Pedia- tría Hospital Carlos Van Buren, ambos de Viña del Mar. Pero detrás de ello también puede haber causas idiopáti- cas (desconocidas) y genéticas, además de enfermedades, por lo que cada caso siempre se debe analizar. “Con el es- tudio, uno debiera establecer si hay una pubertad precoz por causa del sistema nervioso central o [por un motivo] periférico (otros órganos o el ambiente)”, explica. Su tratamiento es realizado con análogos de un es- timulante de las hormonas sexuales. “Así, se le puede dar más tiempo al niño para madurar y alcanzar su ta- lla ideal”, agrega el pediatra. Hacerlo es determinante, subraya, pues la pubertad precoz también puede cau- sar problemas psicológicos. “Se ven muy distintos a sus pares. Generalmente, son sujetos de bullying y también pueden ser víctimas de acoso y abuso”, señala Smith. Por ello, se recomienda atrasar la pubertad hasta cuando su edad mental sea acorde a su desarrollo genital. El avance en el conocimiento sobre las hormonas ha sido continuo, lo que ha permitido entender sus funciones y aprender a actuar cuando algo está mal. Hoy, incluso, se reconoce a órganos que no son parte del sistema endocri- nológico clásico —entre ellos, el tejido adiposo (grasa), el riñón, el sistema nervioso central y el bioma intestinal— como órganos endocrinológicos, ya que también secretan hormonas capaces de producir cambios en el organismo, cuenta Rafael Ríos. “El tejido adiposo expresa y secreta leptina, adiponecti- na, resistina; todas hormonas que regulan el metabolismo energético corporal. El sistema nervioso central secreta neuroesteroides, como la pregnenolona, hormona regu- ladora de la predisposición a la depresión postparto y los síntomas climatéricos; el riñón produce y regula eritropo- yetina, que ordena a las células madre de la médula ósea producir más glóbulos rojos; mientras que el bioma in- testinal está relacionado con múltiples órganos, como el cerebro, las gónadas, el tejido adiposo y las bacterias intes- tinales, entre otros”, indica. Comprender su función y aprender a reconocer cuándo actúan fuera de su balance natural no solo puede mejorar la salud, sino también cambiar la manera en que se perci- be a las hormonas. No dejarse guiar por un video en redes sociales es un avance—aunque recomienden el ejercicio, y eso siempre es bueno—. Y ante la duda, la recomendación es siempre consultar con un especialista. Los bochornos son uno de los síntomas que afectan a algunas mujeres antes y después de la menopausia. Crédito: Carl de Souza/afp 47
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