Palabra Pública N°33 dic 2024 /ene 2025 - Universidad de Chile
entre dos y diez años de síntomas previos al temido hito, del que —para beneficio de las nuevas generaciones— cada día se habla más. “Tengo tanto calor que creo que estoy teniendo mis primeros sofocos de la perimenopausia”, dijo la actriz Drew Barrymore en vivo durante su programa de tele- visión, en marzo de 2023. Quitándose rápidamente la chaqueta, siguió: “Por primera vez, creo que estoy te- niendo mi primer sofoco”. Como ella, son varias las mujeres famosas que han sali- do a hablar de la perimenopausia o climaterio, la etapa que rodea a lamenopausia, durante la que se producen bochor- nos, sequedad vaginal, cambios emocionales, alteraciones del sueño, de la piel y debilidad ósea, entre otros síntomas, que pueden perdurar postmenopausia, el momento en que finalmente la menstruación deja de producirse. ¿Qué pasa con las hormonas en esta etapa? Alrededor de los 45 años comienza a disminuir el funcionamien- to ovárico, por lo tanto, se secretan menos hormonas sexuales. Con ello, la regla se hace irregular, hasta que des- aparece. A ese momento se le llama menopausia, o la últi- ma regla, y debe cumplirse un año sin menstruar para verifi- car que realmente se cumplió el hito. Esto viene acompañado de una serie de síntomas que afectan, en diferente medida, a más del 50% de las mu- jeres, antes y después de la menopausia. “Un tercio no tiene síntomas, otro tiene molestias pequeñas y el res- to de las mujeres tiene bochornos que le limitan la vida, porque no duermen, provocando una transpiración que las invalida. En algunos minutos es bastante terrible”, dice Campusano. A esto se suman otros impactos silen- ciosos, asociados a la pérdida de hueso, su fragilidad y una mayor probabilidad de osteoporosis. “Muchas veces se piensa que se tiene que dejar de menstruar para tratar la menopausia y no es así. Hay mujeres que, por ejemplo, a los 40-45 años comienzan a tener dolores articulares, cambios en el ánimo, can- sancio, dolor de cabeza, los típicos bochornos, etcétera; síntomas que se relacionan con la premenopausia, pero al hacerles exámenes hormonales sale un nivel normal”, indica Soledad Vallejo, ginecóloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile. En este período, los niveles hormonales son muy varia- bles y pueden cambiar a diario, señala la especialista, por lo que no son confiables. “En la perimenopausia uno debe guiarse por los síntomas”, asegura. Para ello se utiliza la escala MRS ( Menopause Rating Scale ), que incluye 11 pre- guntas para valorar la calidad de vida de las mujeres. Si el puntaje es alto, la paciente puede ser candidata para reci- bir tratamiento hormonal, sostiene. Este es indicado sobre todo para aquellas que se ven afectadas en su calidad de vida por los síntomas de la perimenopausia. En los años 80, se demostró que el tratamiento hormo- nal era efectivo y beneficioso en la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares, por lo que comenzó a utilizarse sin discriminación. Pero en 2002, un nuevo estudio advirtió que, aunque el tratamiento protege los huesos y controla los síntomas más molestos del climate- rio, puede provocar accidentes cerebrovasculares, infartos al miocardio y trombosis, además de aumentar el riesgo de cáncer de mama. Desató el pánico, así que muchos mé- dicos dejaron de prescribirlo. Hoy, la recomendación es elegir muy bien a las pacien- tes que se pueden beneficiar y en las cuales no hay riesgo. “Si tengo una paciente cuya mamá o hermana tuvo cáncer demama, no puede ser candidata. Pero si tengo unamujer sana, que no está durmiendo nada, con bochornos noc- turnos inmanejables, le voy a cambiar la vida con el trata- miento hormonal. Entonces, no son malos o buenos, son indicados o no en una pacien- te puntual. Tienen muchos efectos benéficos, y los ries- gos son menores que esos efectos. La cosa es no dárselo a la paciente equivocada”, en- fatiza Campusano. “Nosotros le informamos los pros y contras, pero la paciente es la que decide”, con- cuerda Soledad Vallejo. “Los tratamientos hormonales en la premenopausia se recomiendan cuando tienen muchos síntomas o en casos especiales, como cuando una mujer ha tenido una insuficiencia ovárica primaria antes de los 40 años. Ahí todas las sociedades (médicas) dicen que es obligación dar tratamiento hormonal”, sostiene. Algo similar pasa cuando es la pubertad la que se adelan- ta. Su inicio puede identificarse por el desarrollo del botón mamario en las niñas y el aumento del tamaño testicular en los niños, pero cuando se produce de forma precoz pue- de tener consecuencias físicas y emocionales, ya que las niñas, por ejemplo, crecen más rápido y su crecimiento se detiene antes. Además, se asocia a un mayor riesgo de de- sarrollar cáncer de mama, obesidad, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, anomalías del coles- terol y enfermedades cardiovasculares. “Tanto en Chile como en todo el mundo, la pubertad precoz ha ido aumentando en frecuencia dada la expo- sición a diferentes factores ambientales, entre ellos, comidas muy procesadas que pueden tener algunas hormonas o compuestos orgánicos que se metabolizan y pueden tener algún efecto en el organismo”, explica Christian Smith, académico de la carrera de Medicina de “El avance en el conocimiento sobre las hormonas ha sido continuo, lo que ha permitido entender sus funcio- nes y aprender a actuar cuando algo está mal. Hoy, incluso, se reconoce a órganos que no son parte del sistema endocrinológico clásico”. 46
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