Palabra Pública N°33 dic 2024 /ene 2025 - Universidad de Chile
fundamental: que loque es beneficiosoparauna comunidad diversa es lo que tiende a prevalecer en la evolución. La cooperación a nivel microscópico es también esencial para la vida, como lo demuestran la importancia del micro- bioma (a nivel ecológico) y la teoría de la endosimbiosis (a escala evolutiva). Y quémejor prueba que los descubrimien- tos recientes sobre la verdadera vida social de las plantas, que poseen conductas de cuidado que van mucho más allá de las relaciones filiales, alertando a otras especies sobre la llegada de nuevos depredadores o enfermedades, lo que fortalece a comunidades completas de organismos. Y re- cordemos que muchas de estas conductas son posibles a través del extraordinariomutualismo entre las plantas y los hongos que habitan sus raíces—los hongosmicorrízicos—, que forman una red subterránea de intercambio de nutrien- tes en la que ambas partes se benefician, lo que favorece la salud de los ecosistemas. Al igual que en las sociedades de animales, estas interacciones de cooperación son vitales para la supervivencia a largo plazo. ¡Viva la diversidad! | Biodiversidad es un término cada vez más usado, y agrupa a toda la diversidad de lo vivo, no solo a la de especies y ecosistemas, sino también a la que existe dentro de unamisma especie. Pensemos en la diversidad de culturas, géneros, modos de vida y genes que caracterizan al Homo sapiens . En la naturaleza hay una gran variedad de estrategias de interacción, violentas y pacíficas, y cada una cumple un rol en la evolución. Hilemos más fino en lo que esto significa entre individuos de una misma especie: no todos los chimpancés sonmáquinas asesinasni todos losbo- nobos candidatos al Nobel de la Paz. Siguiendo la Teoría de juegos, que estudia modelos matemáticos de interacciones estratégicas, vemos que dependiendo de condiciones espe- cíficas, la mejor estrategia evolutiva es poseer una mezcla de individuos agresivos (llamados “halcones”) y pacíficos (llamados “paloma”). En otras palabras, una población esta- ble no estará compuesta solo de halcones o palomas, sino de unamezcla de ambos. Las especies no son monolíticas, hay variabilidad indivi- dual, y esta flexibilidad permite que un grupo se adapte a circunstancias cambiantes, favoreciendo, en algunos con- textos, la cooperación sobre la agresión. La diversidad no solo hay que defenderla por su valor intrínseco, también nos otorga resiliencia y estabilidad. Aunque el conflicto y la cooperación juegan papeles fun- damentales en la evolución, los seres humanos tenemos un desafío adicional. La corteza prefrontal del cerebro, responsable de la toma de decisiones ejecutivas y del razo- namiento abstracto, nos da la capacidad de comprender las consecuencias a largo plazo de nuestros actos y modular los impulsos en busca de recompensas futuras. El conflicto, entonces, debería ser visto no como un destino fatal, sino como una elección que, con nuestra capacidad cognitiva, deberíamos aprender amoderar. Aunque el impulso agresivo es parte de nuestra bio- logía, también lo es la capacidad para la cooperación, la resolución pacífica y el entendimiento. Usar nuestras ca- pacidades distintivas para algomás que justificarnos en la violencia puede ser clave para avanzar hacia una coexis- tencia más equilibrada, tanto entre nosotros como con el resto de las especies. Y, tal vez, en eso resida nuestra opor- tunidad para sobrevivir. Chimpancés en el zoológico Tama, en Tokio. Crédito: afp Photo/Yoshikazu Tsuno 43
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