Palabra Pública N°33 dic 2024 /ene 2025 - Universidad de Chile
cursos, talleres y otras herramientas pedagógicas imparti- das tanto en Noruega como en el resto del mundo. —Los conflictos prolongados sonmás que lo que vemos; también hay mucho que no entendemos ni escuchamos. Parte de los problemas es la facilidad que tenemos de construir la otredad, de darle características a los demás basadas en nuestros propios prejuicios, miedos y memo- rias —explica Alfredo Zamudio (Arica, 1960), director de la misión en Chile del Centro Nansen, quien luego de tra- bajar con comunidades en conflicto en Sudán, Colombia, Timor Oriental y Bosnia, regresó a su país natal, en octubre de 2019, para liderar iniciativas de diálogo con el apoyo del gobierno de Noruega. Fue invitado por Sebastián Piñera poco después del estallido, y luego por el presidente Ga- briel Boric, lo que ha desembocado en más de 140 talleres de diálogo en Chile, realizados de forma gratuita en cola- boración con universidades, autoridades y organismos de la sociedad civil. Uno de los focos del Centro Nansen acá ha sido aportar a la reconstrucción de las relaciones con el pueblomapuche, lo que se ha impulsado a través de talleres de diálogo en La Araucanía, en los que han participado más de mil perso- nas, y en los que las universidades de la zona han tenido un papel esencial. Zamudio, que partió al exilio a Noruega en 1976 junto a su padre, sabe por experiencia propia lo difícil que puede ser crear espacios de comunicación en contex- tos marcados por el odio y la violencia, pero en sus años de trabajo ha comprobado que no es una empresa imposible. Para los 50 años del golpe de Estado, afirmó que una parte C asi un año después del 7 de octubre, ese día fa- tídico en que Medio Oriente volvió a mancharse de sangre, la revista francesa Le Nouvel Obs sen- tó frente a frente a dos intelectuales de ideas radicalmente opuestas: Eva Illouz, socióloga franco-israelí reconocida por sus análisis sobre el papel de las emocio- nes en el capitalismo, y Didier Fassin, antropólogo francés de renombre mundial y defensor de la causa palestina. La idea consistía en ver si era posible un diálogo, pero mien- tras avanzaba la conversación, no había forma de hacerlos encontrar puntos en común, ni siquiera en las palabras usadas por cada uno — pogrom , genocidio, antisemitismo, colonialismo—. El experimento partía, de hecho, por ahí: ¿cuáles creen que son las razones de este estrechamien- to del campo discursivo? —preguntaba la periodista—, ¿cómo se explica esta parálisis que se da en las discusiones al interior del mundo intelectual? El texto, titulado “Israel-Gaza: ¿Un diálogo imposible?”, es un buen ejemplo de lo que ocurre en casos en que la historia pesa demasiado al momento de intentar tender puentes entre dos o más partes que llevan décadas, e inclu- so siglos, considerándose “enemigos”. Es lo que ocurrió en los Balcanes, lo que pasa hoy entre Rusia y Ucrania, o lo que vemos también en el sur de Chile con el llamado conflicto mapuche, por mencionar algunos ejemplos. Y es con este tipo de casos que trabaja el Centro Nansen para la Paz y el Diálogo, un organismo noruego que, desde 2010, se dedica a fomentar el diálogo y la reconciliación en comunidades divididas étnica, cultural, política y socialmente a través de Manual Nansen para facilitadores de diálogo y transformación de conflictos, utilizado en los talleres que realiza el organismo noruego. Crédito: Centro Nansen 39
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