Palabra Pública N°33 dic 2024 /ene 2025 - Universidad de Chile

parlamentaria canalizó institucionalmente el conflicto del estallido social. Vivimos dos ensayos constitucionales que transcurrieron dentro de la institucionalidad diseña- da, ha habido elecciones presidenciales, parlamentarias, regionales y locales. Por otro lado, se han conocido es- cándalos de corrupción y abuso sexual, y la Justicia ha funcionado en términos de que hay un exsubsecretario preso, un diputado desaforado, y así: me parece que son síntomas de que el principio de igualdad, tan importante en una democracia, existe, con todos los problemas que se observan también. En el mediano plazo, me parece que la principal amenaza fue la violencia callejera durante el estallido y meses posteriores, y la incapacidad de la élite y del Estado de frenarla dentro de un Estado democráti- co. La violencia en el control de la protesta por parte de la policía no ayudó a procesar el conflicto. También está la amenaza del crimen organizado vinculado a las drogas, que tiene un impacto en la sociedad en la medida que el Estado no logre su control eficaz. El uso de la violencia como herramienta “normal” de estos grupos afecta la re- solución de los problemas derivados del narcotráfico. En términos estructurales, la desigualdad que existe en Chile sigue siendo una amenaza para la convivencia social y la democracia. La democracia debe ir de la mano con niveles de desarrollo económico más igualitarios. ¿Cómo ve la necesidad de una reforma política y la multitud de críticas a las propuestas surgidas desde el Parlamento? —La reforma a la política es una respuesta necesaria al problema de legitimidad e ineficacia que tiene hoy. La propuesta del Senado (también conocimos otra de los diputados) apunta a problemas importantes, como la fragmentación partidaria y la coherencia ideológica y par- tidaria de los representantes electos. Sin embargo, quedan temas pendientes que son relevantes: modernizar los par- tidos, adaptarlos a la sociedad en términos de coherencia programática, formación de cuadros, organización terri- torial, transparencia y rendición de cuentas, demanera de restablecer su relación orgánica con las bases sociales. La paridad sigue siendo un problema importante que vimos en las últimas elecciones regionales y locales. En su libro de 2020 constataba la “creciente pérdi- da de centralidad de los partidos en la vida política”. Un par de años después, la primera propuesta consti- tucional no incluía una sola vez la palabra “partido”. ¿Hay un asunto no abordado en todo esto? —El tema de los partidos sigue siendo un elemento clave en las democracias modernas. No conozco otro tipo de organización que realice las funciones de los partidos Protesta en el centro de Santiago, en noviembre de 2019. Crédito: Javier Torres/afp 34

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