Palabra Pública N°33 dic 2024 /ene 2025 - Universidad de Chile

ble y compasivo de los efectos del colonialismo y el destino del refugiado en el abismo entre culturas y continentes”, según laAcademia sueca—, sino también uno de sus libros más autobiográficos. Para entender el origen del escritor tanzano hay que re- montarse a un hecho ocurrido en Zanzíbar, un conflicto político que cambió para siempre su vida. Era 1963 cuando el archipiélago ubicado en la costa oriental de África—que hoy es una región semiautónoma de Tanzania— consiguió la independencia tras décadas de dominación británica. Las elecciones celebradas poco tiempo después, sin em- bargo, mantuvieron a una minoría árabe en el poder, por lo que en 1964 se produjo una revolución en la que los africa- nos terminaron derrocando el gobierno del sultán. Bajo el nuevo régimen, comunidades enteras fueron expulsadas y encarceladas según su origen étnico. El escritor pertenecía a uno de los grupos perseguidos y, al terminar su educación secundaria, huyó de la isla con la intención de continuar su formación académica. “No era posible estudiar en mi país en aquella época, porque cerraron las escuelas superiores. Después de cierto nivel, me dijeron que no necesitaba estu- diar más. Y yo quería estudiar. Fue una época difícil, era un sistema muy autoritario”, recuerda. En 1968, a los 20 años, llegó a Inglaterra como refu- giado. Allí descubrió una nueva afición, algo que en su adolescencia consideraba como “una actividad ocasional y vagamente estéril”, señala en su ensayo “Escritura y lu- gar”. En su nuevo país, con la sensación de extrañeza que le producía ser extranjero, con la desolación provocada por la vida que dejaba atrás, comenzó a escribir “sin ningún plan, pero presionado por el deseo de decir algo más”, agrega en el ensayo. Aunque su idioma era el suajili, adoptó el inglés como lengua literaria. Esos ejercicios iniciales dieron for- ma a su primera novela, Memory of Departure (1987). “El libro trata de alguien que es joven, quiere viajar, quie- re estudiar, pero no tiene dinero y va a visitar a un tío en Nairobi [Kenia] para ver si puede conseguir ayuda. Eso no funciona, vuelve y trabaja en un barco. Es su forma de vi- vir”, cuenta. Algunos elementos de la historia fueron considerados por la crítica como autobiográficos, algo que ocurrió tam- bién con los libros que le siguieron, Pilgrim’s Way (1988) y Dottie (1990), ambos centrados en la condicióndemigrante. Sin embargo, Gurnah no está de acuerdo con esta lectura: “El tipo de escritura que yo hago se basa en la experiencia. Pero eso no se refiere a algo que me haya sucedido a mí. No es que me moleste que me digan que es autobiográfico, pero hay que entender que no significa que esté relaciona- do con mi vida tal y como me ocurrió. Por supuesto, viene de mis conocimientos, porque para hacer que algo sea creí- ble, uso lo que he visto y he escuchado”, aclara. En ese momento, Gurnah seguía siendo un escritor relativamente desconocido. Hacía clases de literatura in- glesa y poscolonial en la Universidad de Kent y ejercía como crítico de literatura africana en diversas revistas. El reconocimiento, de algunamanera, lo obtuvo con su cuarta novela, Paraíso (1994), nominada para los premios Booker y Whitbread. Ambientada en África Oriental durante los años previos a la Primera Guerra Mundial, la novela narra la historia de Yusuf, un niño de 12 años que es entregado por sus padres a un poderoso mercader árabe para saldar una deuda. Yusuf deberá acompañarlo en una de sus expe- diciones comerciales por el interior deÁfrica, donde tendrá que sortear los embates de la naturaleza y los ataques de tribus hostiles, mientras la amenaza inminente de una in- vasión europea se cierne sobre ellos. El libro retrata el intrincado paisaje cultural en el que creció Gurnah—Zanzíbar es un antiguo enclave comercial árabe-persa, una sociedad cosmopolita conectada con el Oriente Próximo y el Asia Meridional a través del océano Índico—, en un intento por complejizar la imagen del con- tinente africano y profundizar en los conflictos que existían antes de la colonización europea. Pero, además, el libro confronta las narrativas dominantes en torno al pasado. “La historia del colonialismo en África fue contada por los colonizadores. Si querías saber lo que ocurrió a finales del siglo xx en África, ibas a la biblioteca y la mayoría de los relatos que encontrabas habían sido escritos por britá- nicos, franceses o alemanes. Y eso no significa que la gente no tuviera otro relato. Sin embargo, no encontrabas otra narrativa. Por tanto, lo que se sabía sobre la experiencia del encuentro entre las fuerzas europeas y los africanos era incompleto. Y algunas de las interpretaciones son interesa- das. Algunas son falsas, incluso. Y ahí hay espacio para el escritor”, dice Gurnah. La novela concluye cuando las tropas alemanas llegan a la ciudad costera donde vive Yusuf bajo la servidumbre del mercader. El oficial alemán da la orden a los askaris —sol- dados africanos que servían en los ejércitos de las potencias coloniales europeas— de buscar nuevos reclutas para la guerra contra los británicos. Este contexto histórico sirve como marco para el más reciente libro de Gurnah, La vida, después (2020). “Los askaris asolaban las tierras por las que pasaban, condenando a morir por inanición a sus cientos de miles de habitantes mientras ellos persistían, mal que bien, en su empecinada y homicida defensa de una causa cuyos orígenes ignoraban y cuyas motivaciones no sólo eran infundadas, sino que, en última instancia, perseguían su propio sometimiento”, se lee en La vida, después , una nove- la que aborda la presencia alemana enÁfrica, quizásmenos mencionada cuando se habla del período de colonización europea. África Oriental Alemana era el nombre de la colo- nia que existió entre 1885 y 1918 y que incluía los actuales países de Tanzania, Burundi y Ruanda, y una pequeña parte de lo que hoy es Mozambique. Bajo la presencia de los ale- 12

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