Palabra Pública N°33 dic 2024 /ene 2025 - Universidad de Chile
una caja de caoba con incienso, un pasaporte falso y poco más. Huye de su Zanzíbar natal, donde, tras los años de agitación política posterior a la independencia, perdió todo lo que tenía: una tienda de muebles, su casa, su familia. Cuando es interrogado por Kevin Edelman, el funcionario de inmigración, finge no saber el idioma—a pesar de haber estudiado en una escuela inglesa—, siguiendo el consejo de quien le vendió el boleto de avión. “La gente como usted se viene aquí sin tener la menor idea del daño que causa. No encaja usted en este lugar, no valora las cosas que nosotros valoramos, no ha tenido que sacrificarse por ellas a lo largo de varias generaciones (...). Le haremos la vida imposible, lo someteremos a toda clase de humillaciones y quizá incluso a actos de violencia”, le dice Edelman. Gurnah retrata la política hostil que existe con los inmi- grantes en estos tiempos y, en particular, el tratamiento que se les da a los refugiados en países como Inglaterra, pero eso es solo la primera parte de la novela. Luego de ser lle- vado a un centro de detención, Omar es asistido por una organización de ayuda a los refugiados, quienes lo trasla- dan a una tranquila ciudad costera y, para comunicarse con él, lo ponen en contacto con Latif Mahmud, un poeta y pro- fesor de lamisma nacionalidad que vive hace años exiliado en Londres. Cuando ambos se encuentran, surge una histo- ria de enredos, conflictos y antiguas disputas familiares, un pasado en común que se revela a través de sus testimonios y que explica su situación actual. A orillas del mar es, como la mayoría de su obra, un relato sobre trayectorias fracturadas, vidas marcadas por la expe- riencia del exilio; desplazamientos fortuitos provocados por conflictos armados, gobiernos despóticos e imperios coloniales. En ese sentido, no es solo una puerta de entrada al universo narrativo de Gurnah —que en 2021 obtuvo el Premio Nobel de Literatura por “su discernimiento inflexi- E l hecho ocurrió un 6 de febrero del año 2000. Al poco tiempo de despegar, un avión que se dirigía desde Kabul a Mazar-i-Sharif, en Afganistán, fue secuestrado por nueve hombres afganos, quienes obligaron al piloto a volar hasta Stansted, Inglaterra, luego de hacer escala en Uzbekistán, Kazajistán y Rusia. Su pro- pósito: huir del régimen talibán. Transcurridos tres días de tensasnegociaciones con las fuerzasde seguridadbritánicas, los secuestradores se entregaron y, junto con otros 78 pasaje- ros, solicitaron asilo en el Reino Unido. Abdulrazak Gurnah (Zanzíbar, 1948) siguió la noticia por televisión. Cuando los pasajeros bajaron del avión, reparó en un detalle. “Entre los niños, mujeres y adultos había una persona bastante mayor, con una gran barba. Y pensé: ¿en qué estará pensando ese anciano? ¿Para qué quiere asilo? ¿Por qué no se queda en casa? ¿No se da cuenta de todo lo que va a pasar? Tal vez la oportunidad de escapar y empezar de nuevo podía ser atrac- tiva, después de todo”, cuenta hoy, 24 añosmás tarde. El caso se resolvió en 2006, tras una serie de sentencias judiciales que dictaminaron el derecho de los secuestra- dores a permanecer en el Reino Unido. En ese momento, sin embargo, Gurnah no pudo dejar de pensar en aquellos pasajeros que decidieron quedarse, aunque no hubiese es- tado entre sus intenciones viajar a otro país. Sobre todo, pensó en el anciano, a quien imaginó como una suerte de Bartleby —ese personaje de Herman Melville que repite la frase “preferiría no hacerlo”— cuando las autoridades del aeropuerto le hicieron preguntas. Esa imagen, y las moti- vaciones que llevarían a alguien de su edad a establecerse en otro lugar, fueron algunas de las ideas que dieron ori- gen a su sexta novela. A orillas del mar (2001) cuenta la historia de Saleh Omar, un comerciante de 65 años que viaja al aeropuerto de Gatwick, en Londres, como solicitante de asilo. Lleva 11
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=