Palabra Pública N°32 sept - oct 2024 - Universidad de Chile

aquella palabra, limitando mis terrenos (...). Cualquier etiqueta es provisoria y responde a una complicada pero indudable estrategia. Soy puta, travesti, mujer, hombre, gay, lesbiana, todo para ti”. Un amigo suyo, el cineasta Wincy Oyarce, director de Empaná de pino (2008) y del exitoso documental póstumo Tan inmunda y tan feliz (2023), registró por ins- trucción de la artista la ponencia. El video supera las 13 mil reproducciones en YouTube. “Yo siempre andaba con la cámara haciendo registro de todo lo que hacíamos, pero esa vez me lo pidió muy clara- mente porque no sabía si iba a haber otra instancia. En ese momento parecía algo muy único y creo que ella pensaba que no se iba a repetir”, cuenta el director. “Además de ate- rrada, se sentía una impostora. ¿Por qué voy a estar yo en la academia?, decía. Ellaestuvodispuestaaentrar enesosespa- cios y códigos, y eso provocó críticas en sumomento, a pesar de que siguió siendo fiel al tono desenfadado que tenía. Sus ponencias divulgan una teoría bien cabezona de una forma más amigable, democrática y conmucho humor”, agrega. Un año después, apareció En Reversa. Primeras Jornadas Estudiantiles de Teoría de Género Universidad de Chile (2011), de Editorial Párrafo, libro que compilaba todos los textos y ponencias. Hija de Perra aparecía en la tapa y contrapor- tada con dos retratos suyos tomados por sí misma. El libro se agotó rápidamente y no ha sido reeditado. Parte II: El origen del mito “De algunas murallas de la Universidad de Chile se des- pegaron los afiches censurados que portaban la imagen bisexuada, se despertaron temores de pornografía y de obscenidad intolerables para ciertos sectores de la aca- demia, se activaron discursos sobre posibles ofensas a la moral. ¿Qué hace pensar Hija de Perra con sus bizarrías sarcásticas, qué sentido del gusto y del asco moviliza?”, reflexiona la filósofa Olga Grau en un artículo escrito para el I Congreso Nacional de Filosofía de 2009 y publicado tres años después en la Revista Nomadías . Hija de Perra, el personaje, surgió como una criatura de la noche en los convulsos inicios de los 2000. Inspirada en la dragqueen estadounidenseDivine, adoptó las cejasdevillana garabateadasmuy por encima de los ojos, los labios pintados de rojo escándalo y ese arrojo grotesco y espeluznante. Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), la ópera prima de Pedro Almodóvar, además de Gloria Trevi y figu- ras de la performance y la contracultura local, como las Yeguas del Apocalipsis, Carlos Leppe y Francisco Copello, alimentaron también su imaginario. El “glamour de la ba- sura”, lo llamaba ella. Susprimeraspresentaciones lashizoenunshowdevarie- tés que organizaba con su familia y amigos en La Cisterna. Allí fue descubierta por el director teatral Nicolás Oyarce, quien la escogió para protagonizar la obra Nostalgia de la locura (2005). Meses después, empezó a actuar en antros y galpones del centro de la capital, en patios universitarios y en espacios emblemáticos de la escena independiente, como el Cine Arte Alameda y el Centro Cultural La Perrera. Luego dio un salto a la pantalla grande como protagonista de Empaná de pino , un clásico del cine chileno independien- te, yde cortometrajes como Niñobien (2013), ambos dirigidos porWincy Oyarce. Tetoterapia, el musical (2020), dirigida por Jorge Panchana, fue la última película en la que participó. “Su negación a darle a lxs espectadorxs acceso al conoci- miento definitivo de dónde terminan sus vidas públicas y reales como personas trans y de dónde comienzan sus iden- tidades como personajes y sujetos fílmicos, indica hasta qué punto la ‘trans-ficción’ tiene el potencial dedesestabilizar los códigos de los géneros fílmicos”, escribió en un artículo Carl Fisher, académico de la FordhamUniversity de Nueva York. La artista nunca se desenmascaró ni dejó ver más allá del mito travesti que la cubría. Nadie pronunció su verdadero nombre públicamente. Ni siquiera entre su familia y amigos más cercanos. Sin embargo, a una década de su temprana muerte —el 25 de agosto de 2014, a los 34 años y a causa de complicacionesdel vih—,muchoshancomenzadoahacerlo. “Wally [como lo llamaban sus cercanos] no quería reve- lar su identidad y unmotivo tenía que ver con que siempre estaba esemorbo de saber quién está detrás del travesti, en lugar de validarlo como humano de esa manera”, comenta Wincy Oyarce. “Él había decididomucho antes que Hija de Perra iba a ser su única figuración pública y siguió adelan- te con esa decisión hasta el final de su vida”, reflexiona. A la izquierda: Pedro Lemebel junto a Hija de Perra en una imagen del documental Tan inmunda y tan feliz (2023), de Wincy Oyarce. A la derecha: Hija de Perra en la Universidad de Chile, en 2012. 38

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