Palabra Pública N°32 sept - oct 2024 - Universidad de Chile
elegir retirarse de opiniones públicas. No firmó ninguna de las cartas públicas: cierto. También es verdad que esas cartas poco ayudan aGaza ymucho a las conciencias de los firman- tes. En cualquier caso, no deberíamos haber hablado de esto como colectivo online a causa de la falta de un saludo proto- colar en una ceremonia de premios. De esta tontería pasemos a otra, que protagonizo. Hace dosmeses, en el diario El Mundo de España, me preguntaron por el presidente Javier Milei. Dije lo que digo siempre: que no lo voté, que me preocupa y estoy en desacuerdo con las ideas y acciones de su gobierno pero que trato de entender a mis compatriotas que sí lo votaron y no juzgarlos. Y dije que la democracia no garantiza gobiernos en sus cabales, como demuestra la historia. En los comentarios de la nota me insultaron con saña. Copio dos. Uno: “Me ratifico en que Milei está siendo bueno para la Argentina cuando leo argu- mentos de una persona tan resentida, cocainómana, zurda y casposa como esta señora”. El otro: “Esta cosa Mariana es el ejemplo viviente de que los militares del golpe no solo vio- laron mujeres, sino también animales. Este es el resultado”. Había más de cien comentarios y todos parecían de españo- les por el tipo de palabras que usaban, como casposa (que no es “tener caspa”). No me molestan mucho —aunque nadie debería recibir estos escupitajos—pero algo es cierto: nome los olvido. En algún lugar demi mente, piensomucho en esa frase sobre la violación y los perros. Es necesario saber que la mayoría de los comentarios en redes sociales no los hacen personas, sino trolls o bots. Ge- neralizando: hace años, las “granjas de bots” eran personas en Malasia, Pakistán o India que, con miles de celulares co- nectados, recibían indicaciones de dar likes . En la segunda generación de granjas había una sola computadora que te- nía teléfonos centralizados e imponía hashtags y demases. Hoy los sistemas son automáticos o son ia y están conecta- dos a centros de comando. A través de diferentes programas de gestión se manda una orden que se multiplica N veces y amplifica lo deseado. El miedo a estos robots funciona a la perfección. Es muy difícil entender el proceso porque es complejo. Lo que provoca este odio en las redes, más allá de la ansiedadpersonal, es una espiral de silencio. De las 50per- sonas queme insultaron en ElMundo , solo dos eran de carne y hueso, según estadísticas. Los demás eran bots recargan- do los insultos. Mi cerebro no está preparado para procesar este mecanismo. Este es el efecto de las redes sociales en la opinión pública (por eso se compran likes , follows y retweets cuando se quiere imponer agenda). Comprender la espiral de silencio no significa bajarle el precio. Es un fenómeno central de nuestro tiempo y viene desde todos los ángulos. Existen bots “progres” que insultan una opinión conser- vadora moderada. (De hecho los de Downey eran bots “del lado correcto”). La consecuencia: el otro se calla, se frustra y a veces se radicaliza. No hay bots buenos y bots malos: es la forma en que se encarna la existencia en la red. ¿Cómo se sale de la espiral? ¿Dejando la vida online ? Eso es ingenuidad. Las redes son el lugar donde (también) vivimos, un mundo que no sabemos manejar ni entendemos bien, por eso la incertidumbre y la frustración nos dinamitan. Es- tar juntos en el mundo de los átomos y en la calle ayuda pero eso tampoco es toda la vida real actual. Hay que gestionar esta crueldad y estos linchamientos. Podemos racionalizar y pensar: son máquinas. Pero los flechazos duelen igual y, más importante, enrarecen la opinión pública y contribuyen a una realidad indignada y reactiva. Y, por ahora, a lasmáqui- nas todavía las instruyen las personas. Este texto fue publicado originalmente en Página 12 . AramBartholl. Sad by design , 2019. Escultura performativa y video. Madera, papel, fuego y video HD. Gentileza del artista. 31
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