Palabra Pública N°28 2023 - Universidad de Chile
A través de casos como estos es que la ficción y la realidad parecen existir al mismo tiempo en la vida de las personas y una sociedad, indivisibles, inseparables. Las pequeñas historias, esas que reconocemos como per- sonales, privadas o cotidianas, están íntimamente ligadas con las grandes historias, que casi siempre nos parece que habitan un lugar más lejano, reclamando siempre un eco o un correlato en nuestra biografía. ¿Qué vamos a recordar, entonces, este año, que se cumple el aniver- sario 50 del golpe de Estado? Y más importante todavía, ¿cómo vamos a recordar? Si de imaginación se trata, no podemos olvidar la expansión más reciente de nuestra capacidad de ima- ginar: la revuelta social de 2019 y el posterior proceso constituyente significó para muchas y muchos la posi- bilidad real de pensar más allá de los límites impuestos y naturalizados. Las vivencias de esos días de octubre, que cada uno tiñe y seguirá tiñendo con colores propios, saltan del plano de la realidad y se desbordan a lo impen- sado. Esa irrupción incómoda, incierta, rompió con los moldes de pensamiento y dio espacios a símbolos, mani- festaciones artísticas y sociales, discusiones e instancias inimaginables en nuestra transición. Y esto se tradujo en un proceso constitucional inédito, sin bordes. No puedo ahora reflexionar sobre las causas del desenlace, pero lo cierto es que el 4 de septiembre estas ondas expansivas, desbordadas, sufrieron un dramático revés del que toda- vía no podemos espabilar. ¿Qué recordar? ¿Cómo recordar? Hace algunos años, el filósofo Georges Didi-Huberman respondió a las críti- cas que recibió por su ensayo Imágenes pese a todo (2004), en el cual abordaba las cuatro fotografías tomadas en Aus- chwitz-Birkenau por un Sonderkommando —unidades de prisioneros judíos obligados a colaborar en el extermi- nio— en 1944, y que lograron salir de ahí para mostrar el horror de la solución final nazi. Las críticas apuntaban al morbo de mostrar esas imágenes que no daban nin- guna información nueva sobre una realidad insoporta- ble, inimaginable . Didi-Huberman responde, entonces, que lo inimaginable como experiencia no puede ser lo inimaginable como norma; que esas imágenes están ahí justamente para que imaginemos lo inimaginable. Y esto corre para el horror, tan frecuente en la historia de la hu- manidad, pero también para la esperanza de la voluntad. A 50 años del quiebre total de nuestra sociedad po- dríamos apostar a la activación de las más radicales fic- ciones. Que la verdad historiográfica (imprescindible) y la verdad judicial (en permanente y trágica deuda) nos permitan actuar con justicia ante los hechos: con la jus- ticia de imaginar, que fue justamente lo que la dictadura persiguió de la manera más cruenta. Imaginar la cohe- rencia, la correspondencia entre los relatos y las emo- ciones, la posibilidad ética de otra forma de vivir. De vivir e imaginar. Imaginar hasta vaciar la imaginación. Correr, de nuevo, el cerco de lo posible. O, como señala Álvarez respecto de escritoras y escritores, pero aplicable a cualquier sujeto que construye vida: tener “el arrojo de imaginar lo que nunca han visto, lo que nunca ha sucedido, lo que todavía no existe”. PAULA ARRIETA G. Artista visual. Doctora en Historia y Teoría de las Artes y académica del Departamento de Teoría de las Artes de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Es autora de Si muere Duchamp (2021). Película Bastardos sin gloria (2009), de Quentin Tarantino. Universal Pictures 8
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