Antología de Andrés Bello
que 10s autores de estas memorias anuales se cifian al progra- ma de la ley organica, sin tropezar en inconvenientes graves. Es dificii sin duda que 10s hechos y 10s personajes de la revo- lucion Sean juzgados con imparcialidad por la generacion pre- sente; y mi s diremos, es czsi imposible que aun presentados con imparcialidad y verdacl no susciten reclamaciones, no to- quen la alarma a pasiones adormecidas, qne seria de desear se extinguiesen. Pero privados de esos asuntos, a que el peligro rnismo de la cxcitaci6n da un poderoso aliciente; arredrados por 10s arrtores de estas memorias por el ternor de caminar. . . . . . . . . . . . . . . per ignes suppositos cineri doloso, jen qrrC ciiscrrrsos hist6ricos de inter& chileno podrian ejerci- tar su plurna? El seiior Lastarria se les ha anticipado en el que carecia enteramente de ese riesgo: desenvolviendo 10s antecedents de la revolucion ha trazado un cuadro de dimensiones tan vas- tas, y ha coloreado con tanto vigor sus diferentes partes, que po- co o nada parece haber dejado a 10s que quisiesen esplorar de nueva ese campo. La materia, con todo, es fecunda. Presciendo de la variedad que puedan dar a un mismo asunto 13s diferentes puntos de vista en que se contemple, las diversas cualidades intelectuales y las opuestas opiniones de 10s escritores, hay mi.1 objetos parciales, pequeiios, si se quiere, comparados con el grandioso tema de la memofia de 1844, pero no por eso indignos d.e fijar la atencion, antes por eso misnio susceptibles de aque- 110s tintes vivos, de aquella delineacion individual, que resuci- tan para el entendimicnto lo pasado, a1 misrno tiempo que su- m'aistran a la imaginacion un placer delicioso. Lo que se pierde en la estension de la perspectiva, se gana en la claridad y vi- veza de 10s pormenores. Las costumbres domesticas de una Cpo- ca dads, la iundaci6n de un pueblo, las vicisitudes, 10s desastres de otros, la historia de nuestra agricultura, de nuestro comer- cio, de nuestras niinas, la justa apreciacion de esa o aquella parte de nuestro sistema colonial, pudieran dar asunto a mu- chas e interesantes indagaciones. No faltan para eso rnateriales que consultar, si se busca con sagacidad o paciencia en 10s ar- chives, en tradiciones fidedignas, que debemos auresurarnos a consignar, antes que acaben de oscurecerse y olvidarse. La gue- rra sola entre la colonia espaiiola y las tribus indigenas presen- taria muchos cuadros, llenos de animacion e inter&. Ni es solo utii a la historia por las grandes y cornprensivas lecciones de sus resultados sinteticos. Las especialidades, las Cpocas, 10s lu- gares, 10s individuos, tienen atractivos peculiares, y encierran tambiCn provechosas lecciones. Si el que resume la vida entera 78
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