Antología de Andrés Bello

Este dogma triste y desesperante del fatalismo, contra el cual protesta el sehor Lastarria, esth en el fondo de mucha par- te de lo que hoy se especula sobre 10s destinos del gCnero hu- mano en la tierra. Reconociendo la libertad del hombre, r e en la historia una ciencia de que podemos sacar saludables leccio- nes para que se dirija por ellas la marcha de 10s gobiernos de 10s pueblos. Lo que dice m8s adelante el autor sobre 10s motivos que t w o para la eleccibn del asunto, pudiera suscitar dudas sobre la conveniencia del programa indicado en la ley org8nica de la Universidad para las memorias que deben pronunciarse ante este cuerpo en !a reunidn solemne de septiembre., "Confieso, di- ce, que yo habria preferido haceros la descripcion de uno da aquellos sc'cesos heroicos o episodios b r i i h t e s que nos refierz nuestra historia, para inox er nuestros corazone? con el entusias- mo de la gioria o la admiracibn, a1 hablaros de !a cordura de Colocolo, de la prv.dencia. y fortaleza de Caupolicin, de la peri. cia p denuedo de Lautaro, de la ligereza y osadia de Painenancu; pero iquC provecho real habriamos sacado de estos recuerdos halagiiefios?, i qud utilidad social reportariamos de dirigir nues- ti-a ntencidn a uno de 10s miembros separados de un gra? cuer- po, cuyo andisis debe ser completo? Otro tanto, y con mas con- veniencia, sin duda, podria haber efectuado sobre cualquiera de 10s hechos importantes de nuestra gloriosa revoluci6n; pero me ha arredrado, os lo confieso, el temor de no ser fie1 y com- pleialnente imparcial en mis investigaciones. Veo que viviendo todavia 10s hkroes de aqueilas acciones brillantes y 10s testigos lie sus hazafias, se contestan y contradicen a cada paso aun 10s datos m8s sencillos que nos quedan sobre 10s sucesos influyen- tes en el desenlace de aquella epopeya sublime; 9 no me atrevo a pronunciar un fallo que condene el testimonio de 10s unos y santifique el de 10s otros, atizando pasiones que se hallan en sus ultimos momentos de existencia. Mi critica en tal cas0 seria, si no ofensiva, a lo menos pesada e infructuosa, por cuanto no me creo con la verdadera instruccibn y demas circunstancias de que carece un joven para elevarse a la altura que necesita a fin de juzgai- hechos que no ha visto y que no ha tenido me- dios de estudiar filosdficamente. Desarrollandose todavia nues- tra revolucidn, no estamos en el cas0 de hacer su historia filo- s6kica, sin0 en el de discutir y acumular datos, para transmi- tirlos con nuestra opinibn y con el resultado de nuestros estu- dios criticos a otra generacidn que poseera el verdadero criterio hist6rico y la necesaria imparcialidad para apreciarlos". Estas opiniones, con una noble modestia, que pudiera servir de ejemplo a escritores mas j6venes que el sehor Lastarria, sU- giere, como hemos dicho, algunas dudas sobre la posibilidad de 77

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