Antología de Andrés Bello
no, criado para admirarlo y sentirla. El entendimiento cultivado oye en el retiro de la meditaci6n las mil voces del cor0 de la naturaleza: mil visiones peregrinas revuelan en torno a la 1Bm- para solitaria que alumbra sus vigilias. Para 61 s610, se desen- V U ~ I V ~ en una escala inmensa el orden de la naturaleza; para 61 ~610, se atavia la creaci6n de toda su magnificencia, de todas sus galas. Per0 las letras y las ciencias, a1 mismo tiempo que dan un ejercicio delicioso a1 entendimiento y a la imaginacibn, elevan el caracter moral. Ellas debilitan el poderio de las se- ducciones sensuales; ellas desarman de la mayor parte de sus terrores a las vicisitudes de la fortuna. Ellas son (despuCs de la humilde y contenta resignaci6n del alma religiosa) el mejor preparativo para la hora de la desgracia. Ellas llevan el con- suelo a1 lecho del enfermo, a1 silo del proscrito, a1 calabozo, a1 cadalso. Sbcrates, en visperas de beber la cicuta, ilumina su carcel con las mas sublimes especulaciones que nos ha dejado la antiguedad gentilica sobre el porvenir de 10s destinos huma- nos. Dante compone en el destierro su “Divina Comedia”. La- voisier pide un plazo breve para terminar una investigacidn im- portante. ChCnier, aguardando por instantes la muerte, escribe sus ultimos versos, que deja incompletos para marchar a1 pa- tibulo: Comme un dernier rayon, comme un dernier zCphire anime la fin d’ un beau jour, au pied de 1’ echafaud j’ essaie ancor ma lyre. Cual ray0 postrero, cual aura que anima el ultimo instante de un hermoso dia, a1 pie del cadalso ensayo mi lira. Tales son las recompensas de las letras; tales son sus con- suelos. Yo mismo, aun siguiendo de tan lejos a sus favorecidos adoradores, yo mismo he podido participar de sus beneficios, saborearme con sus goces. Adornaron de celajes alegres la ma- iiana de mi vida, y conservan todavia algunos matices a1 a h a , como la flor que hermosea las ruinas. Ellas han hecho afin m6s por mi; me alirnentaron en mi larga peregrinacion, y encamina- ron mis pascs a este suelo de libertad y de paz, a esta patria adoptiva, que me ha dispensado una hospitalidad tan benCvola. Hay otro punto de vista, en que tal vez lidiaremos con preo- cupaciones espaciosas. Las universidades, las corporaciones lite- rarias, {son un instrumento a prop6sito para la propagacih de las luces? Mas apenas concibo que pueda hacerse esa pregunta 3.-A. Bello 33
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