Antología de Andrés Bello

Y luego que las cuerdas armoniza, el cor0 celestial en nuevo canto celebra tu Ilegada, y soleniniza. tutela del Peru (cantan ahora, y su onda Castalia enfrenta en tanto), que ces6 de tu tierra la ruina, y libre ves a1 pueblo que te adora. “La libertad, aniable peregrina, su templo alli plant6; y alli su llama hermosa arde otra vez, pura y divina. “Y en todos sus oriculos proclama que a1 Magdalena y a1 Rimac turbioso ya sobre el Tiber y el Garona ama”. A encontrar vuela el hiinno nielodioso, la hueste de 10s vates inmortales, el cielo, el agua, el viento, el bosque umbroso; ocupa el aire en torno a1 Inca santo bclla visi6n de chndidos cristales que con et&-ea voz repite el canto. “Alma eterna del mundo, numen santo, “Envia sin cesar luz bienhechora, Y vestida de diifanos cendales, 190

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