Antología de Andrés Bello
que cl estudiante se familiarice te6rica y practicamente con 10s principios y la historia de aquel arte que ha sido, y esta desti- nado a ser todavia una de las m8s poderosas palancas de la vi& politica. Recomendamos asimismo en esta Cpoca la lectura de Tacito, bajo muchos respectos el primer0 de todos 10s historiadores. Acaso no hay autor alguno latino que se apodere tan intima. mente del a h a ; cuanto mas familiar se nos hace, mas nos afi- cionamos a 61. Repetiremos aqui lo que hemos dicho acerca de otros autores: el estudiante no debe cefiirse a una parte deter- minada de sus obras. Es menester, adem&, que la lectura sea lenta y mqditada; porque si hien su lenguaje, comparativamente hablando, no ofrece grandes dificultades, es tan abundante de ideas, que casi no hay palabra, y ciertamente no hay sentencia, en que no sea necesaria hacer alto para penetrar todo su espi- ritu. Tjcito, segun la expresi6n de uno de sus apasionados, "tiene mucho que leer entre renglones". No querriamos que se le pu- siese en manos de 10s jbvenes antes que a Livio, Salustio, Cice- ron. Es necesario que el alumno haya leido y pensado mucho, no sblo para entenderle y apreciarle, sino para que sea capaz de pcrcibir, como y por una especie de instinto, ya que no de un modo claro y completo, la degeneracibn de la lengua latina de aquella edad, comparada con la del siglo de or0 de la literaturn romana; y para que, admirando el nervio, profundidad y osadia dc! estilo de TAcito, no pase por alto la impropiedad de sus voces y construcciones, vicios que aun sus m8s parciales admi- radores no pueden disimularle. Reservamos para esta clase la lectura de Horacio. Aunque este poeta, durante su vida y por algdn tiempo despuCs, fue POCO estimado y conocido, como lo ha demostrado Meirotto, uno de 10s mas profundos literatos de la Alemania, sin embargo, no pucde negarse que es suya la palma entre 10s liricos, a lo me- nos del Lacio, y por esta razbn ha ocupado siempre un lugar preferente en las escuelas, y lo conservara mientras tenga ad- miradores la lengua y literatura latina. Hay variedad de siste- mas para la explicacibn y clasificaci6n de 10s metros de Hora- cio, y algunos de ellos se distinguen por su sencillez y faci-lidad. Pero Horacio no es solamente poeta lirico; sus otras composi- ciones nos ofrecen admirables modelos de poesia didactics, y de aquel ram0 de la literatura latina, que fue producci6n peculiar del ingenio romano, y en que quizas se echa de ver m8s que en todos 10s otros la estampa de la originalidad. Las satiras y epistolas de Horacio son obras verdaderamente romanas, cir- cunstancia que realza mucho su mCrito intrinsecq., El profesor debe hacer notar a 10s j6venes la gradual prefeccion de la ma- nera de Horacio, si no en cuanto a1 poder inventivo, a la fres- 133
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