Antología de Andrés Bello
s 6 1 ~ tin versificador capaz de aprovechar diestramente todos 10s recursos que ofrece el lenguaje, pudiera continuar largo tiempo. De las tres cspecics de rima, que han estado en us0 en las lenguas de Europa, la aliterativa (*), la consonante v la asonan. te, la primera me parece que debe ser la menos agradable, se- g ~ n la obscrvaci6n justisima de Cicer6n: nstatur maxime Sinai- iituds in conquiescendo. De las otras dos, la consonante es pre- ferible para !as rirnas pareadas, cruzadas, o de cualquier otro modo mezcladas; pcro la asonante es no solo la 1x5s a prop6 site, sin0 la unica que puede oirse con gusto en largas estan- cias o en composiciones enteras monorrimicas. El consonantc es igualmente perceptible y agradable en todas las lenguas; pero asi coni0 !a alitcraci6n se aviene mejor con 10s dialectcs ger- mgnicos, en que dominan las articulaciones, asi el asonante es m8s acomodado para las lenguas que como cl castellano, abun- dan de voca!ec llenas y sonoras. Una ventaja, si no me engafio, lleva el asonante a las demfis especies de rima, y es que sin caer en el incoi-ivenientedel fas- tidio y niwiotonia, produce el efecto de dar a la composicih cierto color particular, seg6n las vocales de que consta; lo que quiz& provicne de m e cada vocal tiene cierto carjcter que le es propio, demasiado dCbil para percibirse desde luego, pero que con la repetici6n toma cuerpo p :e hace sensible. Yo no SC si me engafio; per0 me parece que ciertos asonantes convienen mejor que o?ros a ciertos afectos; y si hay algo verdadero en 10s caracteres que 10s gramfiticos han asignado a las vocales, y que deben sobresalir particularmente en castellano por lo lle- no y distinto de !os sonidos de esta lengua (*), no puede menos de ser zsi. Sin embargo, es factible que este o aquel sonido ha- ble de un modo particular a1 espiritu de un individuo en virtud de asociaciones casuales y por consiguiente erroneas. Lo que si creo ciertisirno es que, cuanto rnhs dificiles 10s asonantes, otro tanto son mas zgradables en si, prescindiendo de la conexion que puedan Que tcnnr con las ideas o afectos; ya sea que el pla- cer producido en nosotros por cualquier especie de metro o de ritmo guarcle proportion con la dificultad vencida; o que el oido (’) La alitcraciGn consiste en la repeticidn de una misma caiiionantc inicin! cn dos o mas dicciones cercanas, como se ve en estos versos ds Ennio: Nemo me lecrimis decoret, ncque funera i!clu Faxit. Cur volito viws per ora virum. Ennio y Piauto gustaron mu c h de cste sonsoncte, pcrfrccloxdo despubs, sometido a leves coiistantcs por ios poetas de las naciones septentrionaks, par- ticularmentc Dinamarca, Noruega e Islandia. (’) ,“Fasturn et ingenitam hispanorum gravitatem, h o r u a inessc sernioi:i fa- cile quis deprehcndet, si crebram repetitionem littsrae A YoCaliurn ionge magni- ficentissimae, spectet ... sed et crebra finalis clausula in o ye! os grande quid sonat”. (Is. VOSS. De poematum cantu et viribus rhyrhmi). 123
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