Juventudes en Chile. Miradas de jóvenes que investigan

Genealogía del adultocentrismo. La constitución de un Patriarcado Adultocéntrico – 29 de relaciones de dependencia y subordinación. Existe un vínculo estrecho entre la organización del modo de producción y el establecimiento de relaciones de tipo adultocéntricas, bajo ciertas condiciones que las leyes y la ideología han venido sustentando. En una dimensión relacional, el adul- tocentrismo se sostiene sobre el carácter que a dichas relaciones se les ha otorgado históricamente. Así, el mayor y posteriormente la mayor , aparecen como quienes entregan, y con ello regulan dicho carácter para que, quienes reciben, se sientan en- deudados con ellos. Esto posibilita las condiciones para la obligatoriedad de dichos vínculos y su carácter, con lo que se transforma, ya no en una relación voluntaria, sino en una de tipo coercitiva. “La gestión y la redistribución del producto designan al más viejo en el ciclo pro- ductivo como el polo de la comunidad productora. Se trata en esta posición, de algo así como el “padre” que alimenta a todos los menores distribuyendo la substancia necesaria para la perpetuación y reiniciación del ciclo agrícola. “Padre” significa, en efecto, no el genitor, sino el que alimenta , el que os protege y, en contrapartida, reivindica vuestro producto y vuestro trabajo. En sus funciones de regulador de la reproducción social, el “padre” es también el que os casa” (Meillassoux, 1982; 73-74) . Aquí se evidencia la íntima ligazón entre el modo de organización del sistema pro- ductivo y cómo es que los lazos de parentesco se van articulando e institucionalizando para producir, ciertos tipos de familia que la van consolidando como unidad básica del sistema productivo de clases antagónicas, patriarcal y adultocéntrica. Así le otor- gan un cierto carácter a las relaciones que ahí se verifican, por ejemplo, la figura del padre es instaurada como eje de autoridad unilateral: Padre , como se dijo, viene del latín pater que significa patrono, defensor o protector. No aparece en su etimología la noción de servicio, ni de apoyo mutuo, ni menos que el aporte pueda ser también en la dirección contraria, vale decir desde sus hijos e hijas para él. Con este tipo de lazos parentales, se refuerza la constitución de asimetrías que denomino adultocéntricas. Las vinculaciones entre relaciones de producción y lazos de parentesco están fuertemente atadas, y se aparecen naturalizadas si no se las interroga en referencia al carácter de dichos anudamientos y a las condiciones en que ellas se han producido y reproducido en los distintos sistemas de dominio: de clases, género, razas y gene- raciones. En la historia humana, los cuestionamientos a estos órdenes familiares son significados, desde las lógicas de dominio, como peligrosos y amenazantes, lo que lleva a que se les estigmatice como patologías. Otra extensión que establece el adultocentrismo es que obliga a unas ciertas for- mas de control de la mujer sobre su descendencia para que le den seguridad a ella misma. De esta manera, el poder monolítico del adulto varón, es compartido – de-

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