Juventudes en Chile. Miradas de jóvenes que investigan
28 – juventudes en chile: miradas de jóvenes que investigan la que permite la emergencia y reproducción de este modo de dominación econó- mica, patriarcal y adultocéntrica. Niños y niñas pasaron a ser concebidos como una ganancia para el grupo (Lerner, 1986). Con este modo de producción, en que los varones mayores se apropian del ex- cedente producido, la fuerza de trabajo de niños y niñas es transformada en mer- cancía. Así, en el tipo de sociedades esclavista que aparece con los Estados arcaicos, mayormente su trabajo, merced a que son extensión de su madre esclava, no posee ninguna retribución de parte de los amos (Meillassoux, 1982). Se trata de un trabajo invisibilizado, que posiblemente ya va instalando en estas sociedades la noción de preparación de niños y niñas, con ello la idea de que se trata de un aporte formativo que los adultos y adultas les hacen, y que estos individuos, considerados menores, pagan con trabajo 4 . 3.3. La condición familiar e institucional del dominio En lo institucional, la configuración de la estructura familiar en estas nacientes so- ciedades enfatizó el relegamiento de la mujer a las tareas domésticas, la alimentación del grupo y el cuidado de niños y niñas; lo que implicó que en ella se depositara una cierta capacidad de control sobre estas personas consideradas menores. Así la extensión adultocéntrica del patriarcado , se sostiene sobre la base de tareas que se le encomiendan a la mujer madre para que socialice a las nuevas generaciones en las normatividades del grupo, y en su preparación para que contribuyan en las tareas económicas: “los hombres dominantes adquirían también, en concepto de propiedad, el produc- to de las capacidades reproductivas de las mujeres subordinadas: niños, que harían trabajar, con los que comerciarían, a los que casarían o venderían como esclavos, según viniera al caso” (Lerner, 1986; 118). Así, la posición de la mujer en estas sociedades está condicionada por la calidad de su filiación y de su descendencia, no interesa solo como esposa sino sobre todo como madre. Su dependencia de la colectividad y de los hombres, lejos de otorgarle como mujer, una condición de humanización, más bien la volvió un ser dependiente. Es en la reproducción sexual y en las labores domésticas donde se funda en buena medida su condición subordinada. En este ámbito, el adultocentrismo como extensión del patriarcado , aparece en la transmisión a las mujeres consideradas más jóvenes, desde la niñez, de los códigos culturales referidos a cómo deben hacerse parte de este estilo 4 Para las sociedades capitalistas actuales, lo señalado muestra la concepción de apresto laboral con que las instituciones educativas promueven el vínculo entre escuela y mercado del trabajo.
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