Neoliberalismo, neodesarrollismo y socialismo bolivariano
99 conservadora obstruye esta percepción básica. Solo registra el costado totalitario de la tradición indigenista, sin notar sus componentes de colectivismo igualitarista. Por eso cuestiona los legados de regimentación jerárquica y desconoce la tradición de trabajo comunitario 142 . En el imaginario liberal, las sociedades precolombinas eran más totalitarias que las estratificadas estructuras sociopolíticas que introdujo la colonia. Esa creencia es congruente con la presentación que hace Sebreli del descubrimiento de América, como una obra de emprendedores imbuidos del espíritu renacentista. Esa leyenda ha sido atemperada en los últimos años por el establishment educativo, que reemplazó la insultante conmemoración del “día de la raza” por un edulcorado festejo del “encuentro entre dos culturas”. Sebreli preserva la versión más descarnada de ese acontecimiento y continúa suponiendo que América ingresó en la historia gracias a la demolición de las civilizaciones prehispánicas. Esta denigración de los oprimidos empalma con su defensa del individualismo frente a la acción colectiva. En sintonía con el ultraliberalismo que asumió en los últimos años, Sebreli supone que todo individuo pierde sus cualidades cuando participa en un colectivo popular. En ese ámbito se torna pasivo y queda sujeto a la manipulación que ejercen los dictadores sobre la multitud 143 . Partiendo de esa caracterización, Sebreli repite todos los prejuicios del liberalismo oligárquico contra las masas sometidas a la protección del caudillo. Reitera un tipo de zoncera que forjó el imaginario urbano de las clases medias latinoamericanas, como individuos liberados del manoseo totalitario. Ese mito siempre ocultó la dependencia política e ideológica de este sector respecto de minorías acaudaladas. El temido caudillo fue sustituido por encadenamientos más efectivos. El socioliberalismo no registra esa subordinación a las elites oligárquicas porque ha incorporado todas las supersticiones neoclásicas de independencia individual. Imagina a las personas como agentes racionales que actúan siguiendo las señales de los mercados. Sebreli combina esa ilusión con una actitud reactiva frente a cualquier acción popular. ¿Fin de las guerras? El socioliberalismo justifica su entusiasmo con la época actual destacando que la globalización disipará el peligro de guerras. Afirma que se están conformando nuevos mecanismos de gobernanza mundial que pavimentarán la pacificación, mediante la adaptación de los Estados 142 Sebreli, Juan José. El asedio a la modernidad, Sudamericana, Buenos Aires, 1992, (pag 268- 290). 143 Sebreli, Juan José. El asedio a la modernidad, Sudamericana, Buenos Aires, 1992, (pag 157- 180).
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