Neoliberalismo, neodesarrollismo y socialismo bolivariano
98 Esta denigración es coherente con la presentación del colonialismo como un acto de instrucción. La descolonización es asemejada al desorden que generan los pueblos inmaduros y el análisis de las adversidades (o desaciertos) de las experiencias radicales es reemplazado por la impugnación de estos procesos. Esta descalificación incluye una explícita desvalorización de la cultura negra, que Sebreli considera inferior a sus equivalentes latinas, islámicas o judías. El indigenismo y el populacho El teórico argentino identifica al indigenismo con el irracionalismo. Afirma que en ese plano la tradición precolombina tiene muchos puntos de contacto con el despotismo oriental 140 . Esta evaluación, naturalmente, se basa en la presentación de Occidente como la realización de la civilización. Sebreli considera que esa superioridad deriva de la primacía asignada a la razón, a la convivencia social y a las conductas humanistas. Estima que la herencia de las sociedades que chocaron con Europa merece ser desechada por obsoleta y regresiva. El pensador socioliberal presenta, por ejemplo, la cosmovisión incaica, de unidad indivisible del hombre con la naturaleza, como una manifestación de oscurantismo. Enaltece, en cambio, los mitos del progreso tecnológico irrestricto, a pesar de sus terribles efectos sobre el medio ambiente. No registra los peligros que esta demolición entraña para la supervivencia humana, mientras impugna las tradiciones de equilibrio ecológico de custodia de la “madre tierra”. Al endiosar el legado de Occidente en desmedro de otras culturas, oculta los particularismos de una cosmovisión que disfraza, con prédicas universalistas, su desvalorización de otras formas de pensamiento 141 . Sebreli no analiza el significado de cada tradición cultural. Se limita a contrastarlas con el valorizado parámetro occidental. Tampoco sitúa los acervos ideológicos en el lugar que ocuparon en las batallas sociales de cada época. Por eso, el liberalismo es ubicado siempre en el primer escalón y el indigenismo en el último, sin observar quiénes fueron los voceros de estos pensamientos en cada circunstancia. Con este enfoque no puede distinguir la enorme diferenciación interna que registraron ambas corrientes a lo largo de la historia. Son evaluadas como dos bloques opuestos, omitiendo sus fracturas internas. Desconoce que el liberalismo de Mariano Moreno y Roca eran completamente distintos y que las alabanzas melancólico-folklóricas del indigenismo chocan con la tradición combativa de Tupac Katari. La ceguera socioliberal impide notar cómo el iluminismo ha sido deformado por los opresores y en qué medida el indigenismo actual retoma demandas de igualdad política y cultural de los pueblos andinos. La visión 140 Op. Cit. (pag 268-290). 141 Ver: Díaz Polanco, Héctor. Elogio de la diversidad , Siglo XXI, México, 2006, (pag 12, 25, 129- 130).
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