Neoliberalismo, neodesarrollismo y socialismo bolivariano

96 expansión del capitalismo. Como ya se ha descartado cualquier mediación nacional hacia la transición socialista, ahora apuesta a un devenir global instantáneo del poscapitalismo. En lugar de procesos diversos, resultantes de trayectorias nacionales diferenciadas, imagina algún corolario socialista simultáneo. Este resultado irrumpiría cuando el mundo declare su fatiga con el capitalismo. Esa creencia en utopías globales repentinas es tan inconsistente que el propio autor evita aclarar cuál sería la modalidad, forma o contenido de ese proceso. La fascinación con el globalismo neoliberal conduce a esos contrasentidos. La inferioridad africana El rechazo socioliberal del nacionalismo antiimperialista profundiza una tradición conservadora de hostilidad hacia las mayorías. Retoma el desconocimiento de la opresión racial, la denigración del indigenismo y la descalificación de los movimientos populares. En el caso de Sebreli, esa actitud empalma con su vieja confrontación con el tercermundismo. En el pasado, objetaba este último alineamiento por su desconsideración del papel protagónico del proletariado, como único sujeto capacitado para liderar el cambio revolucionario. Estimaba que solo la clase obrera podría comandar esa transformación, tanto por su exclusión de los beneficios del capitalismo, como por su portación de fines universales de emancipación. Subrayaba que el proletariado no ambiciona convertirse en una nueva clase dominante 136 . Esta defensa del exclusivismo obrero era contrapuesta a otras visiones del marxismo (próximas al maoísmo o al castrismo), que destacaban las potencialidades revolucionarias de distintos sectores oprimidos (como el campesinado o las minorías raciales). La crítica arremetía contra el intento de equiparar a esos segmentos subyugados con el proletariado. Resaltaba la primacía de la clase obrera por la homogeneidad social, conciencia política o gravitación económica de este sector. Pero estos argumentos perdieron todo significado con la conversión del marxista puro en liberal. En ese giro, Sebreli olvidó al proletariado, pero mantuvo su desconsideración hacia otros grupos oprimidos. Esta desvalorización incluye el cuestionamiento de la lucha secular de los pueblos de origen africano contra la esclavitud. Estima que esa modalidad brutal de explotación constituyó un mal necesario, que fue erradicado por meritorias acciones del liberalismo británico. Sebreli afirma que África se encontraba en decadencia cuando llegaron los europeos para participar en un tráfico de esclavos, manejado por árabes y reyezuelos del continente. Considera que esa cruel actividad 136 Sebreli, Juan José. Tercer Mundo mito burgués , Ediciones Siglo Veinte, Buenos Aires, 1975, (pag 243-248).

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