Neoliberalismo, neodesarrollismo y socialismo bolivariano
95 Esos límites, efectivamente, determinaron el declive del antiguo desarrollismo y generalizaron el viraje de las viejas burguesías nacionales hacia el neoliberalismo. Pero este balance omite la existencia de otros procesos nacionalistas que siguieron trayectorias radicales, demostrando cómo la lucha consecuente por la liberación nacional puede empalmar con proyectos socialistas. Al igual que sus pares latinoamericanos, Harris saltó del antidependentismo socialista al socioliberalismo. Por eso desconoce todos los ejemplos de evolución positiva del nacionalismo. En sintonía con el globalismo de los años 90, transformó su crítica socialista inicial al tercermundismo en una justificación del neoliberalismo actual. Esta afinidad con la ideología dominante se verifica en sus cuestionamientos a la tradición económica proteccionista o a la política exterior autónoma que mantuvieron algunos países de la periferia. Objeta esta actitud señalando que obstruyen el pleno despliegue de la globalización. Critica la resistencia de México a la desnacionalización del petróleo y considera que la persistencia de algunas empresas nacionalizadas en África Subsahariana contraría la nueva agenda global 134 . Esta argumentación parece calcada de los mensajes difundidos por el neoliberalismo para exaltar la apertura comercial y las privatizaciones. No se limita a retratar los límites o contradicciones de las políticas proteccionistas, sino que pondera la aplicación del paquete liberal en las economías subdesarrolladas. Estima inexorable la evolución hacia el capitalismo mundializado, en los mismos términos que el fatalismo thatcherista resaltaba la ausencia de alternativas a sus propuestas. Pero con esa visión se oculta que las desventuras padecidas por los países subdesarrollados en las últimas décadas provienen de su resignación frente al librecomercio. Las depredaciones que sufrieron estas naciones fueron consecuencia de su inserción en la globalización y no de la resistencia a participar en ese proceso. Harris repite el argumento predilecto de los neoliberales, al afirmar que las dificultades afrontadas por las economías periféricas obedecen a su incorporación incompleta a la oleada globalizadora. Este razonamiento atribuye cualquier falla en este proceso a la inconsecuente introducción de las medidas reclamadas por los globalizadores. Pero como nadie conoce cuál sería ese patrón íntegro de reformas neoliberales, siempre hay espacio para argumentar que falta algo. Lo más extraño de esa reflexión es su pretensión de preservar algún fundamento socialista. Harris encuentra esa conexión en el desemboque final de la revolución burguesa mundial en curso. Supone que, al concluir este proceso, quedará facilitada una transición hacia el igualitarismo 135 . Este insólito pronóstico presagia el socialismo a partir de la extensión de su opuesto. Presupone que la sociedad sin clases emergerá de la 134 Op. Cit. (pag 161-171). 135 Harris, Nigel. “Characterising the period”, International Socialism, Issue, 135 , ww w.isj.org.uk
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