Neoliberalismo, neodesarrollismo y socialismo bolivariano

93 Castañeda es más cauto en estas alabanzas. Reconoce que en América Latina el nacionalismo persiste como una bandera popular contra Estados Unidos y distingue esta utilización del manejo xenófobo de esa ideología 129 . Con esta caracterización acepta que el nacionalismo no es una desgracia uniforme e incluye vertientes opuestas de antiimperialismo y chauvinismo. Sin embargo, el socioliberal mexicano termina impugnando a ambas variantes al afirmar que cualquier retórica nacionalista ha quedado desactualizada con la globalización. Estima que solo subsiste como instrumento de algunos gobiernos para generar respaldo 130 . Pero si esas administraciones recurren a ese estandarte es porque el nacionalismo preserva alguna vitalidad estructural. Por un lado, Castañeda repite el libreto neoliberal, que retrata al nacionalismo como un simple artificio para engañar a los pueblos. Al mismo tiempo, desmiente ese diagnóstico al reconocer la sintonía de este movimiento con las aspiraciones populares. No logra comprender que el secreto de esa adhesión estriba en la subsistencia de formas de opresión imperial, que son rechazadas por la mayoría de la población. Del socialismo al globalismo Frecuentemente, la crítica socioliberal al nacionalismo proviene de autores que, en los años 70, criticaban al antiimperialismo desde la izquierda, cuestionando su omisión de perspectivas socialistas. Sebreli defendía esta línea de objeciones ultrainternacionalistas. Se inspiraba en la posición asumida por Rosa Luxemburgo que, a diferencia de Lenin, confrontó con los movimientos de liberación nacional remarcando su omisión de los antagonismos de clase. El intelectual argentino retomó esa visión y atribuyó a todos los nacionalismos un contenido reaccionario. Con esa fundamentación, postuló que el pensamiento progresista debía ser antinacionalista 131 . Pero Sebreli olvidó que esos debates fueron anteriores a la revolución rusa y se saldaron con un alineamiento mayoritario a favor de la tesis leninista. Este último enfoque aportó una distinción entre nacionalismos avanzados y regresivos y que demostró enorme vigencia en todos los procesos anticapitalistas del siglo XX. Basta recordar la trayectoria de las revoluciones china, vietnamita o cubana para notar cómo la resistencia antiimperialista desembocó en transformaciones socialistas. Lejos de oponerse, estos dos cimientos de la lucha popular tendieron a converger en un mismo proceso de emancipación. 129 Castañeda, Jorge; Morales, Marco. Lo que queda de la izquierda , Taurus, 2010, México, (pag 32, 104-114). 130 Op. Cit. (pag 32, 104-114). 131 Sebreli, Juan José. El asedio a la modernidad , Sudamericana, Buenos Aires, 1992, (pag 197- 198).

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