Neoliberalismo, neodesarrollismo y socialismo bolivariano
92 El cosmopolitismo burgués observa las distintas vertientes nacionalistas como reductos de líderes corruptos. Supone que estos dirigentes recurren a la demagogia para favorecer los intereses de casta y los manejos de las prebendas estatales. Advierte que esas manipulaciones están reñidas con la convivencia internacional. Estos relatos son repetidos por los medios de comunicación y ya forman parte de un sentido común asimilado por la opinión pública de numerosos países. Incluyen la presentación del nacionalismo como una simple retórica utilizada por los tiranos del tercer mundo para perpetuarse en el poder. En esas descripciones, se coloca en una misma bolsa a los viejos socios del imperio caídos en desgracia y a los líderes antiimperialistas. Los dictadores en retirada (Galtieri, Noriega) son asemejados a los dirigentes populares (Torrijos, Chávez). Con esta confusión de intenta sepultar las tradiciones de lucha anticolonialista que construyen los países periféricos 126 . El antinacionalismo globalizante nunca distinguen las vertientes progresivas y regresivas del nacionalismo. Ubica en un mismo casillero al antiimperialismo y al chauvinismo. Desconoce que la primera variante constituye un componente esencial de las resistencias populares y que el segundo incentiva disputas artificiales entre pueblos vecinos. Esta diferencia es justamente omitida por los autores socio-liberales, que contraponen los méritos de la “izquierda mundializante” con los defectos de la “derecha territorialista” 127 . Con esa clasificación recrean el tradicional contraste entre civilización occidental y sociedades primitivas que todos los colonialistas han utilizado para justificar sus atropellos. En la versión actual de ese contrapunto, Clinton, Blair y Obama son situados en la “izquierda mundializante”. Pero esta caracterización es muy difícil de sostener, dada la similitud de estos mandatarios con Thatcher, Reagan o Bush, a la hora desplegar marines o bombardear países. Las agresiones imperiales son presentadas, por este enfoque, como actos de justicia frente a las perversiones del nacionalismo. Este relato incluye el ensalzamiento de Estados Unidos como el mejor resguardo democrático del orden internacional. Se supone que las virtudes de la primera potencia derivan de su capacidad para autorregular el uso de la fuerza 128 . Este panegírico habla por sí mismo. El principal responsable de los crímenes, las ocupaciones y los golpes de estado sufridos por los pueblos de la periferia durante la segunda mitad del siglo XX es visto como un gran protector de la humanidad. 126 Ver: Chatterjee, Partha, “Comunidade imaginada. Por quem’”, Um Mapa da Questao Nacional , Sao Paulo, 2000, Editorial Contrapunto, (pag 227-238). Smith, Anthony. “O nacionalismo e os historiadores”, Um Mapa da Questao Nacional , Sao Paulo, 2000, Editorial Contrapunto, (pag 185-208). 127 Iglesias, Fernando. ¿Qué significa hoy ser de izquierda? Sudamérica, Buenos Aires, 2004, (cap 1, 2, 4) 128 Op. Cit. (cap-9)
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