Neoliberalismo, neodesarrollismo y socialismo bolivariano
91 Harris supone que el viejo cosmopolitismo comercial será reencarnado en una nueva clase de prósperos capitalistas transnacionales. Considera que este grupo ya se ha constituido como una formación objetiva (clase en sí) y evoluciona hacia su constitución subjetiva (clase para sí) 122 . Pero omite la función explotadora de este sector. Tampoco registra cuán lejos se encuentra el capitalismo de forjar el estado mundial que se requeriría para estabilizar a esa clase social transnacionalizada. El grado de madurez alcanzado por este nuevo segmento es un tema controvertido, pero su carácter opresivo está fuera de duda. La marcha ascendente del capitalismo mundializado es imaginada, por Harris, como un proceso timoneado por las economías más abiertas. Elogia este perfil librecambista y se lamenta por la subsistencia de sistemas cerrados. Objeta ese tipo de protección estimando que provoca todo tipo de obstrucciones al desarrollo global 123 . Ese mismo razonamiento exponen los neoliberales cada vez que falla alguno de sus experimentos. En esas circunstancias suelen afirmar que las “reformas fueron insuficientes”. Pero la explicación real de estos fracasos es totalmente opuesta. El propio modelo de apertura y privatización genera los desajustes que socavan su continuidad. Toda la mirada de Harris ilustra el pasaje de un enfoque socialista- internacionalista a una visión liberal-cosmopolita. Esta involución incluye la hostilidad explícita hacia los movimientos sociales que impugnan la globalización capitalista. Identifica estas acciones con el “populismo” 124 . Con esa postura, se ubica en la vereda opuesta de la protesta social. Harris ha perdido la brújula para definir dónde se sitúan el progreso y la reacción. No sabe que el primer terreno es abonado por los manifestantes que construyen foros sociales y el segundo por los millonarios que se reúnen en Davos 125 . Ceguera frente al nacionalismo El globalismo confronta duramente con el nacionalismo. Considera que esa ideología sintetiza todos los defectos de un encierro reactivo frente al progresismo cosmopolita. Identifica al patriotismo con el totalitarismo y cuestiona su resistencia a incorporar las ventajas de la mundialización. Esta crítica ha logrado cierta influencia, en un período signado por el deslumbramiento con Occidente y por el encubrimiento de la dominación imperial. 122 Harris, Nigel. The Return of Cosmopolitan Capital: globalization, the state and the war , I. B. Tauris, 2003, London, (pag 236-237). 123 Op. Cit. (pag 142-156, 188-202). 124 Op. Cit. (pag 243-244). 125 Ver: Green, Peter. “A review of Nigel Harris, The Return of Cosmopolitan Capital”, Historical Materialism , vol 14:4, 2006.
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