Neoliberalismo, neodesarrollismo y socialismo bolivariano
90 Harris combina evaluaciones con elogios. Subraya la diferencia entre la economía mundial (como entidad que enlaza a sus componentes nacionales) con la globalización (como nueva subordinación de esas estructuras a fuerzas externas). Describe la forma en que las empresas transnacionales y la banca global modifican las fronteras y desbordan las regulaciones estatales. También, ilustra la adaptación de las decisiones de inversión a las necesidades de un mercado internacionalizado. Evalúa estos cambios con gran optimismo 117. Pero su entusiasta visión ignora los desequilibrios que introduce el período en curso. Harris omite la envergadura de la sobreproducción global y la magnitud del descontrol financiero que genera la mundialización. Desconoce que la competencia entre empresas, la saturación de productos y la plétora de capitales presentan una dimensión inédita. El teórico inglés supone que la globalización recrea el virtuosismo cosmopolita del capitalismo naciente. Estima que la “revolución burguesa” actual tiende a superar la dominación estatal y facilita la constitución de sistemas genuinamente mercantiles. Considera que la actividad del empresario quedará liberada de las trabas que todavía impone la burocracia estatal 118 . Con esa mirada, presenta un cambio en la reconfiguración de los Estados como un debilitamiento de esos organismos. No percibe que la globalización solo remodela instituciones nacionales esenciales para la continuidad del capitalismo. Los Estados cumplen un rol central en la gestión de la fuerza de trabajo y persisten como estructuras insustituibles para garantizar la explotación del trabajo asalariado 119 . Harris desconoce este dato y se entusiasma con la expansión del mercado como pilar de la sociedad civil global. No aclara cómo podría cumplir ese papel reforzando, al mismo tiempo, todos los desequilibrios del capitalismo. Simplemente, sugiere que el mercado contribuirá al renacimiento de los mercaderes y banqueros sin patria que forjaron a la sociedad moderna. Asigna a estos grupos un rol primordial en la historia humana por su capacidad para gestar sistemas de intercambio y desarrollo 120 . Pero este mítico relato parece calcado de un manual neoclásico. Describe al capitalismo como un sistema sin origen conocido y tan solo guiado por la fuerza suprahumana del mercado. Este mismo elogio expuso Adam Smith hace más de dos siglos, desconociendo las enormes crisis que genera este sistema 121 . 117 Harris, Nigel. The Return of Cosmopolitan Capital: globalization, the state and the war , I. B. Tauris 2003, London, (pag 1-6, 128, 130-131, 159-160). 118 Op. Cit. (pag 49-53, 88-89, 245-264). 119 Ver: Budd, Adrian. “Characterising the period or caricaturing capitalism? A reply to Nigel Harris”, International Socialism, Issue 138, Spring 2013, www.isj.org.uk 120 Harris, Nigel. The Return of Cosmopolitan Capital: globalization, the state and the war , I. B. Tauris 2003, London, (pag 7-44). 121 Ver: Marfleet, Phil. “All praise the market! A review of Nigel Harris: The Return of Cosmopolitan Capital”, International Socialism 2, 102, 2004.
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