Neoliberalismo, neodesarrollismo y socialismo bolivariano
88 Pero esta evaluación no se condice con la envergadura de la crisis reciente. La convulsión de 2008 no solo puso en entredicho la supervivencia de los bancos, también reveló un grado de inestabilidad sistémica incompatible con las ilusiones de solidez que transmite Cardoso. Su apología también ignora los aterradores desequilibrios ecológicos actuales. Este deterioro del medio ambiente ha dado lugar a numerosos estudios que advierten contra una potencial regresión a la era de los glaciares. Cardoso repite todos los lugares comunes sobre la globalización para justificar la apertura neoliberal que implementó en Brasil. Estos cambios debían generar mejoras sociales que nunca se verificaron. Sus dos mandatos de ortodoxia monetarista amplificaron la polarización social y el estancamiento económico en un marco de gran conservadurismo político. Castañeda también expone una visión idílica de la globalización. Considera que permitirá gestar proyectos supranacionales de bienestar y expansión de la democracia. Supone que contribuirá a mejorar los sistemas escolares y la expansión de la “meritocracia”, requerida para apuntalar el crecimiento y la igualdad de oportunidades 110 . Con este tipo de fantasías, los neoliberales han multiplicado las privatizaciones de la enseñanza. Deterioran la educación pública y excluyen a las mayorías del acceso al conocimiento. Castañeda ha participado personalmente en esta oleada de atropellos desde su función ministerial en el gobierno derechista del PAN. Sebreli ofrece otro fundamento para los mismos elogios de la globalización. Considera que el auge de empresas transnacionales y coordinaciones económicas supranacionales retrata la marcha de un proceso progresivo e inexorable. Postula que no tiene sentido defender a la pequeña empresa frente a una evolución ineluctable del capitalismo y descarga una andanada de críticas contra la “utopía reaccionaria” de oponerse a ese destino 111 . Pero este inconsistente fatalismo oculta las terribles consecuencias sociales de la expansión mundial del capital. Este curso intensifica la destrucción de empleos, masifica la precarización laboral y potencia formas de competencia que corroen la continuidad de la acumulación. Sebreli olvida que ningún desenvolvimiento social es inevitable. En el marco de ciertas condiciones históricas se consuman transformaciones económicas sujetas al curso imprevisible de los antagonismos sociales. Iglesias enaltece la globalización destacando su aporte a la consolidación de proyectos universales contrapuestos al particularismo. Considera que este proceso impulsa el desarrollo de la sociedad civil y reduce las pretensiones aislacionistas del viejo populismo. Pondera el nuevo espíritu 110 Castañeda, Jorge; Morales Marco. Lo que queda de la izquierda, Taurus, 2010, México, (pag 103, 294-298). 111 Sebreli, Juan José. El asedio a la modernidad , Sudamericana, Buenos Aires, 1992, (pag 198, 202, 330-331).
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